Medio año

Se fue la primera mitad del 2013 y ¿qué hemos hecho? La pregunta tiene muchos matices. Tal vez el primer impulso sea responder desde la perspectiva personal: terminé el semestre, compré una guitarra, conseguí novio, cambié de trabajo…

Es válido hacer un balance individual de lo que hemos logrado justo cuando vamos a la mitad del camino, ver lo que nos falta y dónde podemos ajustar tuercas y tornillos para que en los próximos seis meses la cosecha de frutos sea de mayor abundancia.

Vale, hagámoslo. Pero, sin restarle importancia al microcosmos individual, sin dejar de lado esos acontecimientos personales que le dan sabor a la vida, ampliemos la mirada hacia el yo colectivo: ¿qué hemos hecho como sociedad, como comunidad? ¿Vamos mejorando, o estamos peor?

Realizar un balance a este nivel también podría ayudarnos a fijar objetivos que, por cierto, no tienen que ser de trascendencia mundial o nacional. No requerimos ser héroes, mártires ni paladines de la justicia, basta con intervenir en nuestro entorno para lograr un cambio; la clave está en que todos y todas lo hagamos.

El egoísmo que predomina en cualquier ámbito de la sociedad es un gran obstáculo. Lo que aprendimos desde bebés, vía los medios de comunicación, principalmente, es que la meta de toda persona debe ser alcanzar la riqueza material aunque en el camino aplastemos a los demás.

“Aplastar a los demás”, dirán algunos, sólo aplica a quienes deliberadamente despojan, roban, estafan, engañan, golpean, se aprovechan, etc., en perjuicio del prójimo. Los gandallas, pues.

Pero recordemos que incluso la Biblia menciona que los pecados se dividen en dos clases: los que se cometen por obra y los que se cometen por omisión. Cuando nos hacemos de la vista gorda ante un abuso, cuando rehuimos a un conflicto que atañe a todos por simple comodidad (o sea, cobardía), cuando nos desentendemos de los problemas colectivos, cuando permitimos que otros sectores de la población padezcan agravios, cuando no hacemos nada por mejorar nuestra comunidad, en esos casos también estamos aplastando al prójimo; la falta de acción puede ser tan nociva como la gandallez de los políticos o de los empresaurios.

Es difícil luchar contra esa educación ideológica que hemos recibido desde siempre: trata de ganar mucho dinero para que seas “feliz”, dedícate a trabajar y no protestes, no te metas en política, cada quien que se rasque con sus uñas, lo más importante de la vida es el futbol, mira qué divertido es Chavana…

Nada sencillo limpiarnos esa capa de “verdades” que a final de cuentas sólo beneficia a quienes sacan provecho de la desunión y la pasividad de las mayorías. Para quienes tienen al pueblo con la pata en el cuello, es mejor que nadie haga nada.

Esta mos a medio año. ¿Cómo van Rodrigo Medina, Margarita Arellanes, Ugo Ruiz, Pedro Salgado, Víctor Pérez y demás autoridades locales? ¿Qué onda con Peña Nieto? ¿Los diputados y senadores?

Para mucha gente, sobre todo los jóvenes, la política resulta aburrida. No sorprende: a los políticos les agrada que el resto de la población no tenga interés en lo que ellos roban, perdón, en lo que ellos hacen. Si a nadie le importan sus actividades, estos angelitos pueden pasarse la vida entera succionando recursos millonarios de las ubres gubernamentales. El dinero que es nuestro va directo a sus bolsillos y nada hacemos por evitarlo... Pero, bueno, si la política y los políticos resultan nauseabundos y no queremos ni verlos, de todas maneras hay muchas áreas para intervenir.

Hay organismos no gubernamentales con objetivos muy claros y nobles: LUCA y PRODAN son sociedades pro animales (perros y gatos), Un Techo Para Mi País apoya con la construcción de casas para la población de escasos recursos, Andares es una organización que beneficia a personas con Síndrome de Down…

Citamos sólo tres casos de muchas asociaciones que existen en Monterrey y que son más útiles que los partidos políticos si de beneficiar a la comunidad se trata. Investiguemos un poco y seguro encontraremos algún organismo no gubernamental compatible con nuestra vocación o aptitudes. La solidaridad de todos puede provocar grandes cambios en la vida colectiva.

Vamos a la mitad del año. Es un buen momento para ver cómo podemos ser mejores en lo individual, pero también en relación con el prójimo, con nuestros semejantes. Empecemos ahora.Intro 171
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