¿De qué se trata?

La semana pasada se llevó a cabo en Monterrey un festival de música con la idea de “rescatar el Barrio Antiguo”. En él participó un buen número de bandas regiomontanas que fueron repartidas en tres escenarios.

Junto con el festival se desató la polémica, pues aunque se sabía que tenía tintes políticos, eso nunca fue anunciado a la gente, e incluso los organizadores negaron que hubiera cierta relación entre el candidato del PRI a la alcaldía de Monterrey y el festival, aun cuando durante el evento se mostrara que sí había cierto interés político.

En fin, de esto ya se dijo mucho durante la semana pasada, así que no voy a redundar. Lo que sí quiero escribir va en otro rumbo.

Veamos: cuando se habló de "rescatar" el Barrio Antiguo, obviamente hubo muchas voces de aprobación. Uno podía escuchar y leer comentarios pidiendo que volviera la música y la cultura al Barrio como antes.

Mucho se ha mencionado que su abandono ha sido un fuerte golpe a la cultura y a la música en Monterrey. Y es ahí donde no logro entender de qué se trata.

He de decir que quienes me conocen saben bien esa relación que durante muchos años tuve con el Barrio Antiguo. Todo lo ocurrido ha sido un duro golpe para muchos de nosotros, pero por circunstancias de otra índole que no son las musicales, sino las más humanas y, por qué no decirlo, ciudadanas también.

Ahora, voy a mi punto:

Rescatar al Barrio Antiguo del abandono: Estoy muy de acuerdo. Se volvió una zona demasiado insegura y vulnerable. El símbolo de la inseguridad que impera en la ciudad.

Que regrese la música y el espacio que era para las bandas: Eso ya había cambiado. Los grupos reconocidos de Monterrey sólo tocábamos una vez al año, máximo dos y algunos tenían años sin tocar. Por ejemplo, yo no recuerdo cuándo fue la última vez que Kinky se presentó en Barrio, cuándo fue la última vez que Inspector o Genitallica tocaron en La Tumba.

De no ser por el aniversario del Café Iguana, muchas bandas no habrían regresado al Barrio, como ocurrió con División Minúscula o Jumbo. Entonces, las cosa no es por ahí.

Ahora que si se trata de las tocadas que había... bueno, la realidad es que sigue habiendo tocadas en La Tumba y el McMullens.

Que regrese la cultura al Barrio: El Barrio de noche nunca fue cultural, salvo algún evento que había en el bar de Pájaro o alguna sesión de jazz en el Iguana, pero así cultural, lo que se dice cultural, no. Al menos de noche, no.

Que las bandas y el público perdieron un gran espacio: No es del todo cierto. Sí se perdió un espacio, mas no el único. Muchas noches me tocó conversar, tanto con el dueño del Café como con el de La Tumba, y estaban sorprendidos porque tenían algún evento que parecía interesante y, sin embargo, lucían semivacíos los lugares.

Si de música se trata, en La Tumba sigue habiendo tocadas y es poca la gente que acude. En el Rock Amerika se hacen conciertos tanto locales, nacionales y extranjeros. Los domingos en el corredor de las artes hay un escenario para que toquen bandas. Todos los sábados y domingos hay tocadas gratuitas en la estación Cuauhtémoc y la verdad es que muy poca gente asiste.

El Gargantúas es un lugar que se ha dado a la tarea de seguir difundiendo, no sólo música, sino arte y cultura. La Casa de la Cultura todos los miércoles ofrece música, cosa que podría ser benéfico si algunos interesados se acercaran y trataran de pedir el espacio.

En estos días se lleva a cabo un festival muy importante que tiene que ver con los jóvenes y las expresiones urbanas: Callegenera.

Es decir, espacios hay, y muchos de ellos aun siendo gratuitos no registran la asistencia que deberían.

Lo que en realidad hemos perdido —y que de alguna manera se refleja en la situación del Barrio Antiguo— es nuestra libertad de caminar tranquilamente por las calles de noche. Eso es en verdad lo que hemos perdido, no la música ni los espacios para ella.

En todo caso, coincido con la teoría que expone David Byrne sobre la desaparición de este tipo de zonas, donde lo más relevante es el hecho de que ahí se congregaban muchas personas creativas, entre músicos, escritores, artistas plásticos, bailarines, gente de teatro. Y lo anterior podía propiciar un ambiente más creativo dada la posibilidad de que, estando en un mismo lugar, éstos pudieran interactuar entre sí y pudieran generar nuevas propuestas o proyectos artísticos entre personas desconocidas.

El caso del Barrio Antiguo fue un duro golpe para todos, pero ahí sigue La Tumba resistiendo. Habría que voltear a ver qué se está haciendo allí y en los distintos escenarios que hay en la ciudad para que la música y la cultura sigan creciendo. Eso, sin duda, le viene bien a nuestra ciudad.
 

El Barrio Antiguo de noche no era cultural
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