Transforma, salva, rescata y sana

Este fin de semana pasado asistí a la 54 Muestra Internacional de Cine Cineteca Nacional para ver el documental Marley, que obviamente trata sobre el músico de Jamaica.

Más allá de los datos personales o anecdóticos que se muestran sobre la vida de Bob Marley, para mí este trabajo realmente se trata sobre el poder de la música; de las palabras y el sentido que toman éstas en las canciones cuando van de la mano con las propias acciones.

La música transforma; la música salva; la música rescata y sana. No tengo duda de eso.

He de confesarles que tengo una atracción muy fuerte por ver las reacciones emotivas y faciales de quienes están expuestos a la música. Dicho en otras palabras: me gusta ver la cara del público en un concierto y su reacción ante la música. Suelo hacerlo en los conciertos donde toco con la banda.

Cuando voy a otros conciertos, yo mismo experimento diversas reacciones, pero una de las cosas que más disfruto y literalmente me conmueven, es ver esas escenas en documentales o conciertos filmados. Ahí en situaciones donde la gente no sabe que son observados y actúan de forma natural.

Eso me pasó con este documental de Marley. Hay algunas escenas de conciertos, como el realizado en Zinbabwe, donde se puede ver cómo la música de Bob provocaba reacciones positivas a unos individuos que recién lograban su independencia. O el concierto que hizo en Jamaica donde logró unir a las dos fuerzas políticas contrarias, y con un apretón de manos entre los líderes de estos dos partidos logró la unificación, aunque fuera momentánea, de todo un pueblo sumergido en la violencia.


Pero eso me hizo recordar otras escenas también memorables donde se puede sentir, o ver, el poder de la música sobre la gente.

Una de esas es en el Concertfor George, concierto homenaje a George Harrison realizado por Eric Clapton. El momento cuando interpretan “My sweet lord”, en la voz de Billy Preston, es realmente emotivo. La fuerza de las palabras de la canción, su sentido del amor, levantó a todo el auditorio en una explosión de felicidad. No importa si eres creyente o no; no importa si tienes un Dios o no, ni como lo llames, es una real canción de amor humano , y eso se nota en este concierto cuando la cámara hace algunos close up sobre los asistentes, que en su expresión de júbilo uno se imagina que dicen: “Gracias, George”. En ese momento uno también lo piensa: “Gracias, George”.


Hay también un concierto de Caetano Veloso llamado “Noites do norte”, realizado en Brasil. Hay una parte que a pesar de haberla visto infinidad de veces, aún hoy me sigue emocionando. Ésta es cuando se queda solo en el escenario con Lulu Santos, un gran compositor brasileño, y juntos cantan “Como uma onda du mar”. La gente ahí lleva la voz cantante y la letra de esa canción es grande. Se puede sentir, al escucharlo, el sentimiento popular de un público que se hace una sola voz cantando esta gran canción.


Son muchos los ejemplos que hay sobre el poder de la música en la gente. En un concierto; a través de un disco, o un DVD, la música toma formas caprichosas que nos afectan directamente. Una canción puede hacernos reír, llorar, recordar, pensar, enojar. La música es una llave que puede abrir muchas puertas, entre ellas, la de la consciencia.

La música tiene el poder de ser escuchada y hacerse escuchar.El poder de la música
LO MÁS VISTO:

Para leer más

Celebran su apoyo radial El Teatro Ángela Peralta...
PRESENTAN LIBROS SOBRE AYOTZINAPA.- La noche del 26...
CHARLARÁ CON SUS LECTORES REGIOMONTANOS.- Sergio Ramírez (Nicaragua,...
JUAN TREJO TAMBIÉN ESCRIBE PARA QUE LO...
INICIA LA FERIA DEL LIBRO DE LA...
EL RETORNO DE 'LA BELLA Y LA...
UN TEXTO AUTOBIOGRÁFICO DEL ESCRITOR LUIS PANINI.- Hace...
LA ÚLTIMA DE ROBIN WILLIAMS.- La tercera entrega...
TIERNOS, GORDITOS Y TE HARÁN REÍR.- Después de...
JUAN CEDILLO PRESENTA 'EITINGON'.- El 20 de agosto...