Shakespeare va a prisión

Siempre he creído que el arte cura y sana; que a través de éste se pueden reparar tejidos sociales dañados y que las personas cambian cuando hay un acercamiento hacia él. También lo considero necesario para nuestra sociedad.

Y esto es lo que quisieron demostrar los cineastas italianos Paolo y Vittorio Taviani con César debe morir, un docudramatrabajo que constantemente deambula por la frontera entre la realidad y la ficción— que forma parte de la 54 Muestra de Cine Internacional, en la Cineteca Nuevo León. 

Los directores se introdujeron al penal de máxima seguridad de Rebibbia, en la región italiana de Lazio, durante seis meses. En este tiempo se llevó a cabo el montaje de la obra Julio Cesar, de William Shakespeare, y todo el elenco fue conformado por reos que cumplían largas condenas.

El director de teatro, FabioCavalli, es quien emprende la selección de los reclusos que participarán en la tragedia y cuál personaje ocupará cada quien. A partir de ahí podemos asistir, por medio de la cámara, primeramente al casting, después a los ensayos, montaje y por último a la representación; aunque ésta última en realidad sucede a lo largo de todo el film. Lo hacemos como testigos interinos.

Acudimos a los momentos en que los reclusos practican sus diálogos, ya sea ayudados por sus compañeros de celda, compañeros del taller de teatro, o en solitario. Igualmente vemos cómo mientras la historia de Julio Cesar se desarrolla, los reos/actores se identifican no sólo con los personajes, sino con la trama en general. En otras palabras: representan su propio teatro en un escenario que es el de la vida misma.

Con una gran edición, el experimento cinematográfico y teatral se va descubriendo con escenas dispersas; reunidas y ensambladas, toman sentido. Es una especie de collage visual en el que se sigue con la cámara a los hombres de la penitenciaría en su cotidianeidad, presenciando el esfuerzo por aprender sus líneas del guión, entender e interpretar a sus personajes, o quizás a ellos mismos a través de éstos. La ilusión que parecían haber perdido llega con la representación actoral.

Los reos no actúan, se reflejan. Por momentos no sabemos si están hablando parte del guión o a cuenta propia. Es a través de la interpretación de los personajes de Shakespeare que encuentran una puerta abierta. Esto hace que se logre una empatía entre ellos y el espectador, pues ambos somos tocados por la mano cálida del arte: los internos a través de la tragedia shakesperiana y sus protagonistas; nosotros a través de ellos y su propia reinterpretación.

César debe morir, a través de la ficción, nos hace reflexionar sobre el poder del arte y la importancia que tiene en la vida de quienes lo experimentan. 

“Cuando conocí el arte, esta celda comenzó a ser una prisión”, menciona como una sentencia de peso estremecedor, Cosimo Rega, quien hace el papel de Casio en Julio Cesar.

El arte transforma. Nos damos cuenta cuando, después de la participación de los reclusos, su vida tras la rejas nunca volverá a ser la misma.

Regalo impagable que hacen los hermanos Taviani a estos hombres, al que ellos sólo pueden corresponder dando lo mejor de sí.

Un film humanista que muestra la fuerza y trascendencia de la obra de Shakespeare, y que se aplaude en estas épocas violentas.

Se presenta miércoles 6 y jueves 7 de marzo en horarios de 16:00, 18:30 y 21:00 hrs.

'César debe morir' y el arte resarcir
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