En un año (casi) nada cambió

Hoy martes 29 de noviembre, en el muro de Facebook de Roger González, guitarrista de aquella banda llamada La Tenya, se suscitó un ejercicio importante.

Se nos invitó a varios músicos a opinar sobre el rock en Monterrey bajo distintas ópticas pero con más ideas en común de lo que se puede pensar. Y sin saberlo ni quererlo, tratar de encontrar mediante las opiniones el o los males que le atañen.


Eso me hizo recordar el texto que escribí el 3 de enero del 2011.

A casi un año de distancia, lo volví a leer y me doy cuenta que nada o casi nada ha cambiado en este año que finaliza.

Aquí les comparto:



Comienza un nuevo año, y con él llegan nuevas expectativas. Es imposible no pensar en cuáles discos verán la luz este 2011, qué sorpresas habrá, qué bandas nuevas aparecerán en la escena local, nacional y mundial, y cuáles otras desaparecerán.

En el ámbito local (Monterrey) primeramente las expectativas son sobre una mejor seguridad, porque tenemos que reconocer que la situación actual de la ciudad le ha pegado duro a la escena musical con cancelaciones de conciertos y poca asistencia a eventos de bandas locales y de artistas internacionales.

Por otro lado, y sin culpar del todo a lo anterior escrito, es necesario un detonante que despierte del letargo musical a la ciudad, pues es claro que no vivimos nuestro mejor momento. ¿Cuál es el detonante? No lo sé, pero sé que éste tiene que ser provocado y no esperar a que suceda.

De la avanzada regia, o rock regio, o como se le quiera llamar, queda poco más que el recuerdo. Las bandas que en algún momento figuramos en la escena nacional e internacional por mucho hemos dejado de ser protagonistas. Sin embargo, a algunas hay que reconocerles el mérito de seguir aprovechando el vuelo restante. Y de las bandas nuevas hay un par que está tocando en el país y fuera de él, pero sin mucha presencia en la ciudad; el resto son conocidos en pequeños círculos, lo cual nos da la señal de una sectorización muy marcada, sin aperturas.

El que crea que esto es lógico y normal (la división de géneros) sólo basta retroceder un poco y recordar “La machaca regia”. Aclaro, no hablo de que antes fue mejor, sólo lo utilizo como un referente real, y no sé si afortunadamente o desgraciadamente, el más cercano.

Que si los tiempos han cambiado, que si el flujo de información actual, que si esto y lo otro, la realidad es que en este momento tenemos que cuestionarnos muchas cosas: ¿Por qué hay poco público para las bandas locales emergentes? ¿Por qué las bandas con cierta trayectoria casi no tocan en Monterrey? ¿Por qué la gente está más dispuesta a pagar por una banda foránea que por una banda local? ¿Por qué son pocos los nombres sobresalientes a nivel local?  ¿Por qué en el festival internacional de la ciudad no se le da su lugar a las bandas locales nuevas o a las conocidas, e incluso no se les toma en cuenta? Poner a las bandas jóvenes un escenario en medio de la nada a plena tarde y con dos 'bocinitas' no ayuda a nadie.

¿Por qué la falta de espacios en radio y televisión donde se dé buen recibimiento a las propuestas locales?, o ¿por qué los espacios existentes cuentan con muy escaso material de bandas locales emergentes?

Porque no se los hacen llegar, porque no hay suficiente material en la ciudad, porque no hay suficientes bandas, porque no hay suficiente calidad. ¿Por qué? 

Me acuerdo de un capítulo que leí en El arte de la fuga de Sergio Pitol, donde narra que su familia (abuelas, tías, etc.) parecía obstinada en no querer saber, o no querer ver la realidad de la época, y terminaban hablando siempre de “antes de la revolución todo estaba mejor”.

Eso es precisamente lo que creo hay que evitar: hablar de que antes era mejor o escucharnos a las mismas bandas diciendo: "es que en nuestros tiempos". Aún es nuestro tiempo, es nuestra escena, son nuestros espacios, es nuestra ciudad y somos nuestro propio público, pero todo ello, aunque muchos quieran decir lo contrario, lo hemos descuidado, y ese descuido ha sido de ambas partes: de las bandas y del público.

Las razones son muchas, pero no es tan difícil dar con ellas. Que si la gente no quiere pagar un cover por ver a bandas locales, que si las bandas no valen la pena como para pagar por verlas, que si a ellos los veo cualquier otro día, que yo no toco si no me pagan lo que pido, que afuera me apoyan más, etc. Y sin embargo, hay que aceptarlo: no hemos avanzado más.

Necesitamos voltear y cuestionarnos qué está pasando musicalmente en la ciudad. No solamente lo negativo sino lo positivo también, sin discriminarnos entre nosotros mismos, con un objetivo, y dejar de lado esa doble cara que se ha convertido en un secreto a voces.

Nadie ha querido tomar la estafeta, o probablemente nadie la ha querido soltar, pero inevitablemente esta “escena” se tiene que renovar y como diría el 'chícharo': “Y nosotros junto con ella”.

Seguramente vendrán discos regiomontanos en 2011 y aparecerán nuevas bandas. Lo que hay que procurar es un mejor ambiente donde desarrollarse, uno más creativo y propositivo, más cantidad con mejor calidad.

Cada quien tiene su opinión al respecto, y estoy consciente de que muchos aspectos o puntos no han sido tratados en este texto, pero por algo hay que comenzar, y creo que el inicio es cuestionarnos: ¿Qué está sucediendo con el rock en Monterrey y qué queremos que suceda?

¿Qué queremos que suceda con el rock?
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