Renace la esperanza de paz en el Cercano Oriente

Los gobiernos de Israel e Irán se escinden entre halcones que quieren la guerra y palomas que confían en el diálogo que garantice —así sea por breve lapso— la paz.
 
Estados Unidos y Gran Bretaña le dijeron claramente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que no existe razón justificada para bombardear las instalaciones nucleares iraníes, cuyas plantas y laboratorios más importantes están en la ciudad de Qom.
 
Netanyahu comparó la amenaza de las armas nucleares de Irán —cuya existencia no ha sido probada— como el Segundo Holocausto.
 
Fue un error: a la opinión pública no le sentó bien el comentario. David Landau, respetado analista del diario Haaretz criticó “el machismo” (así lo escribió, en castellano) del político ultra, a quien sindicó de prevaricador y mentiroso.
 
El premier, agregó, con sus referencias al Holocausto procura distorsionar el juicio del pueblo judío, y de esta manera “prepararlo para la guerra”.
 
Pero BN desestimó el malestar que causaron sus palabras en la sociedad judía, y dio un paso adelante en el camino a la guerra: Israel, dijo, no necesita el aval de la Unión Americana para tomar decisiones de guerra o paz.
 
No hay tiempo que perder, insistió.
 
Pero la estructura política del Estado Judío mostró profundas fisuras.
 
El ministro del Exterior, Avigdor Lieberman, se pronunció por la negociación, si bien dejó en claro que Israel se reserva el derecho de tomar medidas pertinentes para su defensa.
 
En Teherán la división es más seria: por primera vez en la historia de Irán, el Majlis (Parlamento) convocó al Presidente de la República.
 
Mahmoud Ahmadinejad respondió a las impugnaciones en tono de insulto y desprecio, al grado que dejó mal sabor de boca a los parlamentarios.
 
Pero eso sólo fue el principio: el Líder Supremo de la Revolución Islámica (es el título de su cargo), ayatola Seyyed Alí Jameini, movió sus piezas.
 
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Sased Jalil, se pronunció a favor de “pláticas constructivas y diálogo serio” con El Grupo 5 + 1, séase Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China y Alemania.
 
Y el principal asesor del ayatola Jameini, Mohammed Savad Larijan, desautorizó la declaración del presidente Ahmadinejad, en el sentido de que “es necesario borrar del mapa a Israel”, y ofreció “una mayor transparencia” en la política nuclear de Irán, a cambio de contar con “la cooperación de Occidente”.
 
Conclusión, hasta donde uno alcanza a ver o cree ver las cosas: Irán prefiere la paz y Jameini lleva mano: su autoridad rebasa la del jefe del Estado.
 
En Israel la situación es mucho más confusa: Netanyahu es la cabeza visible de un poderoso grupo de belicistas, pero, a diferencia de la antigua Persia, el Estado Judío es una democracia: no perfecta, pero democracia al fin y al cabo.
 
Es muy posible que la presión de la sociedad, a la que se agregan las posiciones de Washington y Londres, conjuren la amenaza.
 
Mal que bien, renace la esperanza.
 
 
 
 
PIE DE PÁGINA: Ni siquiera saben cuántos reos salieron del penal de Apodaca protegidos por los celadores hace ya casi un mes.


Irán-Israel: relaciones tirantes
TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE:LO MÁS VISTO:

Para leer más

Celebran su apoyo radial El Teatro Ángela Peralta...
PRESENTAN LIBROS SOBRE AYOTZINAPA.- La noche del 26...
CHARLARÁ CON SUS LECTORES REGIOMONTANOS.- Sergio Ramírez (Nicaragua,...
JUAN TREJO TAMBIÉN ESCRIBE PARA QUE LO...
INICIA LA FERIA DEL LIBRO DE LA...
EL RETORNO DE 'LA BELLA Y LA...
UN TEXTO AUTOBIOGRÁFICO DEL ESCRITOR LUIS PANINI.- Hace...
LA ÚLTIMA DE ROBIN WILLIAMS.- La tercera entrega...
TIERNOS, GORDITOS Y TE HARÁN REÍR.- Después de...
JUAN CEDILLO PRESENTA 'EITINGON'.- El 20 de agosto...