Guerra habemus

Le pedí a un general que me definiera, en términos de su profesión, el carácter de la crisis de violencia que estamos sufriendo.
 
Dígame, le urgí, ¿es un problema de seguridad pública o de seguridad nacional; es una guerrilla híbrida tipo Colombia: rebeldes coaligados con el narco, o es algo más complicado por el componente agregado de una intervención extranjera?
 
“Es una guerra”, me respondió.
 
“Ignoro si está involucrada una guerrilla política, pero sabemos que a los grupos armados del crimen organizado los promueven, directa o indirectamente, intereses económicos y políticos de varios países".
 
Y agregó:
 
“Esto apenas empieza. Falta lo peor”.
 
Guerra tenemos, pues. Y con injerencia de otros Estados. No me faltaron inquietudes que plantearle al militar:
 
El interés de los capos puede ser exclusivamente económico, aunque se rumorea que su jefe de jefes tiene ambiciones políticas.
 
En todo caso, la injerencia foránea definitivamente persigue objetivos de orden político. La alianza entre las redes del narcotráfico con gobiernos y/o intereses contrarios a los de México puede ser circunstancial.
 
Obviamente se trata de desestabilizar a México.
 
Los propagandistas al servicio de esta nada santa alianza ya convencieron a segmentos muy amplios de la sociedad mexicana que no se puede vencer a los violentos porque las Comisiones de Derechos Humanos, las garantías que nos brinda la Constitución y la relativa, muy relativa protección que le dan al ciudadano ciertas leyes son obstáculos que impiden que las fuerzas armadas realicen a cabalidad su tarea.
 
Ergo, hay que dejarnos de delicadezas: hacer a un lado los derechos humanos individuales, autorizar el allanamiento de la morada, la violación de la correspondencia, la intervención de los teléfonos y de las comunicaciones cibernéticas; declarar, por lo menos, el estado de excepción: si es preciso, la ley marcial, el estado de sitio, imponer el toque de queda, restablecer la pena de muerte y todo eso.
 
Aquí, le dije a mi amigo, incluimos la prohibición de que se reúnan en público más de tres personas.
 
¿Para qué todo esto?
 
En mi opinión, general, continué, es parte del esquema de la globalización.
 
Globalizar significa privatizar todo, incluidos los servicios armados, y crear un nuevo orden en el que se acabaron los servicios asistenciales del Estado y la educación gratuita, las pensiones y todas o casi todas las prestaciones sociales que de todas formas pagamos los mexicanos.
 
El capitalismo salvaje en su peor manifestación. Un gobierno de mano dura, tal y como lo están exigiendo a gritos millones de mexicanos, dispondría de recursos legales y jurídicos para reprimir de manera muy violenta las protestas que, sin duda, organizarían los sectores más politizados de la sociedad mexicana en desacuerdo con la regimentación de un Estado deshumanizado al servicio exclusivo de magnates que no tienen Dios —aunque vayan todos los días a los templos— ni patria.
 
Quise saber si el general estaba de acuerdo con mis comentarios.
 
El soldado no dijo nada: se limitó a sonreír.


'Esto apenas empieza. Falta lo peor.'
TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE:LO MÁS VISTO:

Para leer más

Celebran su apoyo radial El Teatro Ángela Peralta...
PRESENTAN LIBROS SOBRE AYOTZINAPA.- La noche del 26...
CHARLARÁ CON SUS LECTORES REGIOMONTANOS.- Sergio Ramírez (Nicaragua,...
JUAN TREJO TAMBIÉN ESCRIBE PARA QUE LO...
INICIA LA FERIA DEL LIBRO DE LA...
EL RETORNO DE 'LA BELLA Y LA...
UN TEXTO AUTOBIOGRÁFICO DEL ESCRITOR LUIS PANINI.- Hace...
LA ÚLTIMA DE ROBIN WILLIAMS.- La tercera entrega...
TIERNOS, GORDITOS Y TE HARÁN REÍR.- Después de...
JUAN CEDILLO PRESENTA 'EITINGON'.- El 20 de agosto...