La Primavera Mexicana: ¿será?

Tal vez lo que estamos viendo es el principio de la Primavera Mexicana.
 
La concentración de ayer en la Plaza de las Tres Culturas, escenario de la matanza del Dos de Octubre, no podría ser más simbólica ni más elocuente.
 
Algunos medios dicen que fueron “cientos” de estudiantes quienes se congregaron para escuchar a López Obrador. La Jornada, naturalmente, eleva la cifra a “miles”.
 
Igual acudieron solamente doce muchachos; por el momento, la cantidad no importa: lo que vale es la calidad. No son acarreados que van por el lonche, la camiseta o la gorra. Son jóvenes conscientes de que como herencia reciben ruinas.
 
No les gusta y quieren cambiar las cosas. Les asiste la razón.
 
Hemos visto muchas marchas y mítines para  protestar contra este o aquel funcionario, gritar en desacuerdo con alzas de precios de bienes y servicios básicos o ensayar una manifestación de fuerza en desacuerdo con la privatización de paraestatales para beneficiar la política de globalización y/o desmantelamiento de sindicatos históricos, como el Mexicano de Electricistas.
 
Pero, como dice correctamente Rafael Cardona, somos testigos de eventos de nuevo estilo y novedosa forma: ahora se expresa la reprobación —serán pocos al principio; no importa, el número irá creciendo— de un candidato: Peña Nieto, el don que ni siquiera quiere decir de qué murió su esposa.
 
El 68 fue el parteaguas: la clase política del “establishment” priista perdió el poder y la burocracia llevó a los suyos a Los Pinos —Palacio Nacional es un hermoso museo y no más—. El cambio fue un fracaso.
 
México tardará décadas en reparar los daños. Los burócratas terminaron por seguir el camino del desierto político y lo peor del panismo tomó el dominio de México: hemos ido de mal en peor.
 
El malestar no es exclusivo de los universitarios. Padres de familia con título profesional ganan cuatro mil pesos al mes y millones de mexicanos se arraciman en plazas y esquinas improvisadas como bolsas de trabajo.
 
Se emplearán en lo que sea, como albañiles o jardineros, electricistas improvisados, afanadores, plomeros. Tienen hambre y en sus míseras viviendas la despensa está vacía.
 
El Estado mexicano responde con cifras de triunfalismo: somos una economía emergente y poderosa. Pero el billete gordo es para las familias de la oligarquía y al mexicano de a pie, si bien le va, le arrojarán algo de morralla.
 
Los jóvenes, como debe ser, forman la vanguardia. Pero el ejército de los irritados podrá nutrirse lo mismo con adolescentes que con octogenarios.
 
El Estado nos niega la esperanza. Salgamos a la calle a repetir la consigna de los muchachos franceses de aquel mayo de historia:
 
“Seamos realistas, pidamos lo imposible”.
 
 
 
 
PIE DE PÁGINA: El 96.6 por ciento del presupuesto de la Secretaría (federal) de Educación Pública se destina al pago de sueldos, prestaciones y pensiones. Claro: al Sistema no le conviene educar al pueblo. Una sociedad alfabetizada y pensante no se deja engañar ni cae en la enajenación del futbol y las telenovelas.


Los herederos de estas ruinas
TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE:LO MÁS VISTO:

Para leer más

Celebran su apoyo radial El Teatro Ángela Peralta...
PRESENTAN LIBROS SOBRE AYOTZINAPA.- La noche del 26...
CHARLARÁ CON SUS LECTORES REGIOMONTANOS.- Sergio Ramírez (Nicaragua,...
JUAN TREJO TAMBIÉN ESCRIBE PARA QUE LO...
INICIA LA FERIA DEL LIBRO DE LA...
EL RETORNO DE 'LA BELLA Y LA...
UN TEXTO AUTOBIOGRÁFICO DEL ESCRITOR LUIS PANINI.- Hace...
LA ÚLTIMA DE ROBIN WILLIAMS.- La tercera entrega...
TIERNOS, GORDITOS Y TE HARÁN REÍR.- Después de...
JUAN CEDILLO PRESENTA 'EITINGON'.- El 20 de agosto...