Lo genial no quita lo rastrero

Lo siento mucho, señores de la Universidad Metropolitana de Monterrey. En verdad, lo deploro. Ustedes me provocan pena ajena, son patéticos en su ignorancia e ingenuidad: me dan lástima.
 
Patrocinan sus mercedes un llamado Taller de Creación Literaria para Jóvenes 2012 y en la sesión inaugural un señor cuyo nombre no vale la pena mencionar, pidió a los aspirantes a profesionales de la escritura que alienten como uno de sus propósitos “la formación ética” del hombre de Letras.
 
No es necesario consultar libros o enciclopedias para confirmar lo que todos sabemos: entre la creación de Arte y la ética no hay ninguna vinculación. Al creador se le juzga por la calidad de su obra, no por las cosas buenas o malas que hizo en su vida.
 
Veamos así no más, a vuelo de pluma, algunos casos.
 
Alejandro Dumas explotó sin misericordia a sus “negros”. Tenía un taller con una veintena de escritores muertos de hambre a quienes les pagaba un puñado de francos para que maquilaran las novelas que él pulía posteriormente.
 
El nuevoleonés Enrique Gorostieta, padre del mercenario a sueldo de los cristeros, fue escritor y periodista en Monterrey y la Ciudad de México. Tras el asesinato de Madero y Pino Suárez, se incorporó alegremente al gabinete de Huerta. Parecido es el caso del tapatío José López Portillo y Rojas, autor de La parcela, novela que ya cumplió el siglo y medio y sigue tan campante: buen escritor, se rebajó al oficio de lameculos del Chacal.
 
Salvador Díaz Mirón los supera a todos en espíritu lacayuno: al terminar Huerta su visita a El Imparcial, diario que dirigía el veracruzano, éste cerró la crónica del besamanos con una frase de asco: “Salió el señor general Huerta y dejó a su paso un aroma de gloria”.
 
Don Martín Luis Guzmán convenció a Obregón de que necesitaba un periódico para apuntalar su gobierno y en cuanto el manco le puso el dinero en una cuenta, corrió al banco y siguió corriendo hasta Veracruz, donde abordó el primer barco que zarpaba. Al fallecer el sonorense de muerte natural, regresó a México, fundó la revista Tiempo, la mejor y la única publicación moderna y profesional de la época, y la puso, sin andarse en chiquitas, al servicio del gobierno en turno. A los redactores nos pagaba un sueldo de cinco pesos no por cuartilla escrita, sino por cuartilla publicada.
 
Jorge Luis Borges cantó la virilidad y patriotismo de los verdugos de la Junta Militar argentina; Knut Hamsen, premio Nobel, sirvió a los nacis como viceministro de Cultura en su Noruega ocupada; Ezra Pound, gran poeta norteamericano, se pasó la II Guerra en Italia escribiendo y hablando por radio contra su país. También en Italia, Giovanni Papini puso su gran talento al servicio del fascio y compuso hermosos textos en los que glorificó las matanzas de africanos y la conquista de Abisinia, las torturas y asesinatos de los antifascistas, la entrega de los judíos italianos a las SS .
 
En el otro extremo ideológico, Iliá Erenburg —cada uno de sus reportajes vale por cuarenta cañones, decía Stalin— primero santificó al Padrecito y luego lo vilipendió en El deshielo. Vicente Blasco Ibáñez escribió El militarismo mejicano en venganza porque Venustiano Carranza no le facilitó un negocio, y Graham Greene y su compadrito del alma, Evelyn Vaughn, vinieron a México pagados por las petroleras inglesas para desprestigiar a don Lázaro Cárdenas.
 
Podría seguir durante varios años sin detenerme a comer ni a dormir. “Sartre estrenaba obras de teatro en el París ocupado por los alemanes mientras yo me tiroteaba con la Gestapo”, escribió Malraux. No es para tanto. Algo hay de eso, aunque de noche Jean-Paul y Camus editaban periódicos de la Resistencia.
 
Sería santo y bueno que los escritores fueran ángeles o arcángeles, serafines o querubines, tronos o dominaciones. Pero son hombres y mujeres de carne y hueso, proclives a todo lo sucio y perverso y orientados a lo más noble y excelso. Muchas veces, todo al mismo tiempo.
 
No, señores de la Universidad Metropolitana de Monterrey: el talento o el genio no tienen nada que ver con la ética. Por favor lean un poco.

La ética en el arte
TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE:LO MÁS VISTO:

Para leer más

Celebran su apoyo radial El Teatro Ángela Peralta...
PRESENTAN LIBROS SOBRE AYOTZINAPA.- La noche del 26...
CHARLARÁ CON SUS LECTORES REGIOMONTANOS.- Sergio Ramírez (Nicaragua,...
JUAN TREJO TAMBIÉN ESCRIBE PARA QUE LO...
INICIA LA FERIA DEL LIBRO DE LA...
EL RETORNO DE 'LA BELLA Y LA...
UN TEXTO AUTOBIOGRÁFICO DEL ESCRITOR LUIS PANINI.- Hace...
LA ÚLTIMA DE ROBIN WILLIAMS.- La tercera entrega...
TIERNOS, GORDITOS Y TE HARÁN REÍR.- Después de...
JUAN CEDILLO PRESENTA 'EITINGON'.- El 20 de agosto...