El "demapopo": la alerta y otras patrañas

Sombras sobre la pared, visiones confusas con sonido espectacular; pasto de merolicos e intelectuales orgánicos, dorada oportunidad para el lucimiento previsor de los políticos en ascenso, descenso o inaudito ocaso. Todos se suben sobre las espaldas llenas de nubes y resplandores de “don Goyo”; todos exhiben su profunda ignorancia y todos se lucen con la revolera del oportunismo.
 
Desasosegada exhibición de asombro ante lo frecuente, lo eterno, lo normal. Sueño pueblerino de administrar la previsora conducta ajena a los olvidados habitantes de Pompeya o Herculano; ansias de trascender siquiera por una emergencia.
 
Y si la emergencia no se produce, hagámosla al menos en los medios, tan proclives ellos a cualquier escandalera cuyo rugido alimente las calderas del “rating”. Hace tiempo el periodismo informaba de los hechos. Hoy lo hace en torno de hechos inexistentes. Es la virtualidad tuitera; decir cuando no se tiene nada para decir.
 
Si no ha ocurrido va a ocurrir en días cercanos. Los reporteros de la tele, debidamente ataviados con sus chalecos de múltiples bolsillos, caminarán —como lo hicieron quienes acompañaron al previsor Presidente de la República—  por las calles solitarias de Tlaltepec, San Pedro Nexapa Tepetlixpa, Ozumba, Atlautla, Ecatzingo o Amecameca y nos dirán con asombro cómo el volcán, tal lo viene haciendo desde hace por lo menos medio millón de años, arroja sin consecuencias notables ceniza, humo y vapor. Mucho de todo.
 
¡Vaya novedad!, el volcán se comporta como volcán.
 
Pero la actividad permanente del Popocatépetl les ha dado oportunidad a docenas de vulcanólogos, sismólogos, especialistas en protección civil y políticos deseosos de notoriedad, una oportunidad magnífica para desplegar a toda pantalla sus exageraciones en torno del fenómeno.
 
Un fenómeno tan antiguo como la formación geológica de la cuenca de México y sus alrededores.
 
Esa misma actividad, cuya conducta permitió en el año 2000 demostrar los precios del noviciado, le dio oportunidad al entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel, de probar la gloria por unos días: desalojó (con un grave complejo de conductor de pueblos y en medio de una escandalera semejante a la actual) a miles de personas de los pueblos cercanos a la gran montaña.
 
Sin necesidad, sin tino y con muchos riesgos (los montañeses movilizados y llevados a refugios fueron víctimas de toda clase de rapiña), los pobladores de esa zona padecieron por las acciones de la burocracia y no tanto por la estruendosa actividad de una montaña de ceniza coronada de fuego en la boca confundida con el cielo.
 
Pero lo más grave de todo esto es la suspensión de la garantía constitucional de libre tránsito, desde la llegada del panismo al poder, en la zona del parque nacional de las faldas de la montaña. Sin ningún derecho más allá del alarmismo justificante de los fingimientos telúricos de la burocracia federal, los mexicanos llevamos años y años sin subir a la montaña. Como si tuviera dueño, nos niegan el acceso.
 
La burocracia tiene una actitud absolutamente reprobable: crear un problema, fingir una alarma y después ofrecerse a las televisoras y los diarios, los noticiarios de radio y demás medios, como el salvador de la patria ante un peligro inexistente para todos pero fomentado —al menos en la imagen— para su lucimiento. Pura farsa.
 
Pero gracias a esta mitología tecnológica alimentada por el morbo insaciable de la televisión y sus cámaras encendidas 24 horas para detectar la actividad volcánica “en exclusiva” (como lo hicieron en el 2000), muchos vulcanólogos, sismólogos y demás especialistas tienen trabajo, instalaciones y sistemas modernos para observar y comparar día con día los síntomas de la vida interna de la montaña, cosa habitual para los pueblos originarios de esta zona del país, en cuyo verbo hallamos cualquier explicación de manera precisa.
 
Popocatépetl en lengua náhuatl significa montaña muy humeante o montaña con mucho humo. A eso se reduce toda la palabrería de los actuales científicos cuya verbosidad técnica le da sustento —entre otras cosas— a los afanes de visibilidad de Rafael Moreno Valle, quien pretende lanzarse desde ahora como candidato del PAN en el año 2018 desde la plataforma del centésimo quincuagésimo aniversario de la Batalla de Puebla cuya efemérides será festejada con bombos y platillos en los próximos días.
 
Ya no vamos a decir nada en torno de esa fecha de falsificada importancia en nuestra historia, pues a todos nos conviene olvidar la secuencia del pasado. Zaragoza ganó en 1862 y Maximiliano se subió al trono en 1864. La República fue restaurada por Juárez; no por los militares de Loreto y Guadalupe. El triunfo de Puebla no impidió el II Imperio.
 
Pero volvamos al asunto del Popito, como se llamaba aquella vieja cervecería del centro de la ciudad de México.
 
Para quien quiera entender de otra manera, yo recomiendo el bello libro Los volcanes sagrados de Julio Glockner, del cual tomo lo esencial. Su lectura ayuda a entender los despropósitos actuales:
 
“…Los mitos son relatos de carácter sagrado que nos hablan del origen del cosmos y de las cosas y seres que lo habitan. El mito de la diosa Tlaltecuhtli refiere la existencia de este ser fantástico que caminaba por las aguas primigenias y en todas las coyunturas tenía ojos y bocas con las que mordía salvajemente.
 
“Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, convertidos en serpientes, la partieron en dos y con ambas mitades hicieron la tierra y el cielo. Entonces descendieron los demás dioses y para compensar el daño que se había infligido a Tlaltecuhtli, hicieron de sus cabellos y su piel árboles, flores y yerbas; de sus ojos pozos, fuentes y pequeñas cuevas; de la boca ríos y cavernas grandes, de la nariz valles y montañas. Para calmar su llanto y conseguir que rindiera frutos había que alimentarla con sangre humana.
 
“Este mito de origen permite entender algunos aspectos de los rituales que se llevan a cabo en las laderas de los volcanes, a más de 4'000 m de altura. Rituales que presuponen la existencia de un Espíritu de la Montaña, llamado Gregorio Popocatepetzintli, con quien se establece una relación ceremonial de reciprocidad para obtener de él buenas lluvias que permitan cosechas abundantes.
 
“A cambio, los campesinos, por medio de sus especialistas en el manejo mágico del clima, entregan flores, música, copal, bebida, comida y eventualmente alguna vestimenta y adornos personales. Entre la comida que los campesinos de Xalitzintla, Puebla, ofrendan al volcán y a los espíritus de otras montañas, destaca la sangre de un guajolote sacrificado durante el ritual de petición de lluvias, sangre que se deposita en un recipiente al pie de las cruces que presiden el lugar sagrado conocido como El Ombligo.
 
“Como su nombre lo sugiere, se trata de un Centro del Mundo, un sitio desde donde es posible establecer comunicación con el mundo celeste de las deidades y con los antepasados que habitan en el inframundo. Para preservar su carácter de relato sagrado, el mito debe mantener un vínculo con una ritualidad que le permite actualizarse constantemente, cuando ese vínculo desaparece el mito inicia su degradación hasta convertirse en leyenda o cuento”.
 
El “especialista en el maneja mágico del clima” y la convivencia con el volcán es el “tiempero”. Pero los burócratas lo han atropellado con sus falsas alertas y sus ruines restricciones.
 
Además de la insoportable demagogia política, el atropello cultural.
 
 
 
 
CHIAPAS
 
El Partido Acción Nacional presentará el próximo lunes a su candidato al gobierno de Chiapas. Se trata, como ya se ha informado, del estridente y explosivo Juan José Rodríguez Prats de quien Diego Fernández de Cevallos ha dicho: es un hombre talentoso a quien la pasión a veces le nubla la cabeza.
 
Su candidatura se presenta en condiciones de ejemplar desventaja. A pesar de llevar la bandera del PAN en ese partido tiene muchos malquerientes. Tal parece y lo hubieran querido enviar a una misión imposible con lo cual se lo han quitado de encima.
 
En esas condiciones no se puede anticipar un cobijo pleno de la débil estructura del PAN en Chiapas, avasallada por el caciquil gobernador Juan Sabines, con quien tampoco tiene J.J. una buena relación sino todo lo contrario.
 
En esas circunstancias ayer Rodríguez Prats se despidió de la mesa de análisis y debate políticos de Foro TV en la cual desde hace ya casi dos años participa con Brozo, Ignacio Marván, Enrique Jackson y este redactor.
 
Francamente le deseo suerte. Pero mis deseos no van a cambiar la realidad ni del PAN ni de Chiapas.
 
 
 
 
TRANSPARENCIA
 
Se emplea mal el vocablo tan de moda: transparencia, cuando se le usa como sinónimo de honestidad. De peltre opaco o de cristal luminoso, pero el contenido de la bacinica es el mismo. No confundan.


La política del alarmismo lucidor
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