Plagios y premios

Con mucha frecuencia se insiste, en México el problema más grave es la impunidad. Si la conducta delictiva, fraudulenta o simplemente indebida, tuviera consecuencias de acuerdo con la gravedad del agravio cometido, quien quisiera repetir esa conducta se hallaría frente a obstáculos verdaderos. El miedo es un obstáculo verdadero. El castigo es otro.
 
No es necesario ser Heriberto Lazcano para ser un transgresor. Hay cosas indebidas, en menor grado, cuya comisión nos muestra hasta dónde se han extendido la heterodoxia aprovechada, la exaltación del mérito sin mérito; del talento sin talento, de la fama sin motivos reales o la gloria del oropel mafioso.
 
Un ejemplo de eso es la Feria Internacional del Libro de Guadalajara donde tantas cosas graves han ocurrido desde su fundación, en perjuicio, casi todas ellas, del fomento cultural bajo cuya invocación se instala año con año y para cuyo mayor atractivo (y fomento de la industria librera) se discierne un premio alguna vez llamado Juan Rulfo, cuando en verdad no es sino uno más de los escudos políticos del patriarca Raúl Padilla.
 
El primer escándalo fue cuando la familia del escritor jalisciense se inconformó por los equívocos criterios de premiación y exigió retirar del premio el nombre de tan notable autor. La Fundación Juan Rulfo expuso sus motivos para tal decisión (2005) bajo el argumento de una distorsión de los méritos por encima de la verdadera calidad literaria; "…otorgarlo en función de intereses geopolíticos, por ejemplo, o concederlo a quienes ya tenían uno equivalente". Eso dijeron los herederos.
 
Hoy el Premio FIL se hunde más en su desprestigio. No sólo por dárselo a quien el dudoso jurado ha decidido, sino por su contumacia de no escuchar razones ni atender evidencias de su fraude: exaltar a un plagiario. Y por si fuera poco, a un autor de tan notable medianía.
 
Yo no se si Bryce Echenique es un ladrón de textos ajenos. Quien sí parece saberlo es Fernando Escalante, quien en el campo literario supera con mucho a este redactor. Yo nada más sé una cosa: en el derrumbe de una biblioteca no me metería para sacar un libro de Bryce Echenique. Salvaría otros volúmenes, si pudiera, pero los suyos (al menos ésos cuya lectura me fue ingrata por pretenciosa y esnobista), ésos no.
 
Los medios (Animal Político) dicen:
 
"El jurado del Premio FIL, del que forma parte Jorge Volpi, decidió premiar a un escritor que utiliza habitualmente el plagio y, a pesar de que lo sabía, optó por simular que esto no forma parte de su trayectoria. Con esta decisión, el jurado consagra una de las prácticas más repugnantes de la nueva industria de la literatura, responde Fernando Escalante, investigador y catedrático de El Colegio de México, al texto que escribió Jorge Volpi en defensa del Premio".
 
Y eso se debe a la salida tramposa, más tramposa todavía, del señor Volpi, quien invoca como único material de discernimiento para el galardón, la obra literaria del peruano y no sus colaboraciones en diarios y revistas donde se fusila a quien le viene en gana con impunidad y alegría. Esa no es una explicación, es una evidencia del compromiso del jurado.
 
Esa actitud de fomentar (y premiar) la impunidad en vez de aprovechar una oportunidad para corregir malas decisiones, dista mucho del ejemplo de la Universidad Nacional, cuyo director de Difusión Cultural, Sealtiel Alatriste, pillado en una de esas trácalas, fue cesado sin más ni más.
 
Obviamente los integrantes del jurado defenderán hasta el fin su decisión. Ni un paso atrás, dirán quienes encienden a cada paso la caldera de las vanidades literarias. No vamos a ceder ni ante la verdad ni ante la evidencia. Pues muy bien, allá ellos. ¿Y quienes son estos defensores de la trampa? ¿Quiénes han puesto su firma al servicio del mérito mafioso en favor de un premio ya desde antes desprestigiado?
 
Pues Leila Guerrero, Calin Mihailescu, Julio Ortega, Mark Millington, Mayra Santos, Margarita Valencia y el ya dicho Jorge Volpi.
 
Como dice la escritura: por sus frutos los conoceréis.
 
 
 
CHIHUAHUA
 
Cuando César Duarte decía su mensaje del II Informe de Gobierno en el gimnasio de la unidad Manuel Bernardo Aguirre de la capital chihuahuense y analizaba la baja de los índices de la delincuencia, una persona se me acercó y me dijo: "A ver cuándo agarran al asesino de Marisela".
 
El asesino ya fue aprehendido pero ahora vienen los inconformes, ése no es; es un chivo expiatorio, es un montaje.
 
Pero también contra eso se debe batallar.

La FIL se hunde en el desprestigio
TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE:LO MÁS VISTO:

Para leer más

Celebran su apoyo radial El Teatro Ángela Peralta...
PRESENTAN LIBROS SOBRE AYOTZINAPA.- La noche del 26...
CHARLARÁ CON SUS LECTORES REGIOMONTANOS.- Sergio Ramírez (Nicaragua,...
JUAN TREJO TAMBIÉN ESCRIBE PARA QUE LO...
INICIA LA FERIA DEL LIBRO DE LA...
EL RETORNO DE 'LA BELLA Y LA...
UN TEXTO AUTOBIOGRÁFICO DEL ESCRITOR LUIS PANINI.- Hace...
LA ÚLTIMA DE ROBIN WILLIAMS.- La tercera entrega...
TIERNOS, GORDITOS Y TE HARÁN REÍR.- Después de...
JUAN CEDILLO PRESENTA 'EITINGON'.- El 20 de agosto...