Una mirada sobre el genocidio

Les dejo a otros la ardua tarea de analizar, diseccionar y calificar —escena por escena— las imágenes y la cinematografía de Abraham Zabludovsky y Luis Mandoki; su trabajo técnico y conceptual en torno de una producción cuya responsabilidad y firmeza se advierte a cada paso sin concesiones, ni las fáciles del panfleto, ni las imperdonables de la autocensura.
 
No me interesa incursionar (como lo hacía hace muchos años en Foto-Mundo) en la crítica cinematográfica. Prefiero la crítica a secas y el análisis político antes de la contemplación estética o actoral.
 
Me quedo simplemente con el tono grave, serio, responsable y directo de una llamada de atención filmada bajo el sol en el río y sobre la pobre y abandonada geografía del Soconusco, al pie del Tacaná, como advertencia visual de hasta dónde han llegado la sevicia, la corrupción, la pobreza espiritual y material y la degradación paulatina pero inexorable, incontenible, de toda Mesoamérica.
 
Cuando me preguntan sobre el tema de La vida precoz y breve de Sabina Rivas no respondo la prostitución, la explotación, la Mara Salvatrucha, la corrupción, ni tampoco la enseñoreada violencia nada más.
 
Siempre digo, es una anticipación, una advertencia, de hasta dónde se extiende el silencioso genocidio de los pueblos pobres de este continente. Y no me lo ha dicho Eduardo Galeano, ni tampoco llevo las venas abiertas.
 
La definición de genocidio como intento sistemático contra un pueblo o grupo humano de una región determinada, se cumple cabalmente en toda la ruta de los emigrantes centroamericanos por México, y si alguien lo duda, ahí están los casos de San Fernando, Tamaulipas, y Cd. Hidalgo, Chiapas, sólo por mencionar algunos en la lista interminable, con sus fosas macabras y repletas de seres sin rostro ni nombre. Y nadie lo había dicho así por ese medio.
 
Y tan grave como los hechos mismos es el racimo de complicidades en los hechos mortales, el aprovechamiento inicuo de las desgracias de los seres humanos sometidos a todas las vejaciones imaginables y hasta las no imaginadas, en una cadena de burocracias pantanosas y escurridizas extendidas desde el Chilamatal en San Salvador o Quetzaltenango en Guatemala o Tegucigalpa, en Honduras, hasta llegar a las dulces colinas de Washington. Y eso dice la película.
 
La vida precoz y breve de Sabinas Rivas es —además— la historia de una nueva Justine en medio de un mundo de sadismo interminable.
 
Si aquella virtuosa desventurada era mancillada dentro del convento y la cámara, hoy los delitos contra hombres y mujeres —como Sabina— se cometen a lomo de la "Bestia" de acero y sobre rieles; en los caminos pedregosos, en los infiernos de la selva enmarañada, en las oficinas del gobierno, en los anticonstitucionales despachos de los asesores estadunidenses que se enseñorean de los comercios ilícitos y el control de los semovientes (a esa condición han reducido a los seres humanos en disputa y trata).
 
Hace algunos años el desaparecido Pedro Armendáriz le explicaba a un amigo mío cómo debe estructurarse una historia cinematográfica para ser comprensible, atractiva y exitosa. Necesitas, le dijo, un personaje que atraviese la película, como una flecha, de extremo a extremo; de principio a fin.
 
Aquí la flecha es Sabina y sus hermosos ojos negros. Y la historia es en sí misma una denuncia contundente en la cual no podía faltar un detalle sutil pero necesario: la cámara, mientras recorre la podrida oficina de los oficiales de migración y sus cómplices desalmados, se detiene un instante, apenas uno —rotundo y necesario—, sobre la fotografía oficial del presidente Felipe Calderón, quien queda ahí para la Historia con el cinismo de su Instituto Nacional de Migración, crisol y tapadera de tantos y tantos agravios contra los caminantes, y nos obliga a recordar dónde ocurren tantas miserias: aquí.
 
No en la Luna; no en Bosnia. Aquí.
 
Y todo eso se ha logrado, claro, con una buena y educada dirección (en el mejor sentido) y una producción rigurosa capaz de supervisarlo todo, de intervenir en todo, hasta en la selección respetuosa y comprometida del cineasta.
 
Esta película no divierte. Enseña y golpea en el bajo vientre.
 
Su lenguaje, como dijo alguna vez José de la Colina de otra película reciente, se inscribe en algunos momentos en la tradición del "nudo en la garganta" tan propio de las congojas de la educación cinematográfica de los mexicanos, hundidos en la tragedia cósmica ya provenga del Torito o de las desventuras femeninas del mundo prostibulario.
 
 
 
VERACRUZ
 
En dos años —dijo en informe—, Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, ha logrado 200 mil empleos, la mitad de la meta estimada en tierras veracruzanas  para el actual sexenio.
 
Habló también de la inversión: 54 mil millones de pesos, como quien dice, cualquier baba de perico. Nadie lo había hecho así en tan poco tiempo.
 
Pero en la materia de inseguridad, distintivo de los años recientes, Duarte dijo en Boca del Río:
 
"Ante los hechos de gran impacto nacional y la amenaza de los grupos criminales en la entidad se actuó a tiempo de frente al crimen y con inteligencia, siempre de manera respetuosa y coordinada con las fuerzas armadas".
 
Como haya sido, Veracruz parece haber revertido la tendencia de los grupos delincuenciales.
 
Por otra parte, el informe destacó el programa Adelante con 4 millones de beneficiarios (una especie de Solidaridad local) en los más de 300 programas sociales a favor de quienes más lo necesitan.
 
"Vienen buenos tiempos de progreso, oportunidad y de justicia para todos. En unos días más", dijo, "se abre un espacio renovado. Enrique Peña Nieto tomará protesta como Presidente constitucional y se abre un espacio para alcanzar mejores entendimientos y establecer una estrecha colaboración entre Gobierno Federal y Veracruz.
 
"Enrique Peña Nieto representa un cambio que exige respuestas y resultados, cambios que son compromisos que se cumplen. Peña Nieto sabe que la vida digna se logrará con millones de empleos y mayor ingreso a las familias y hará un gobierno que impulse a los emprendedores, por ello en Veracruz encontrará un fuerte aliado".
 
En nombre del presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, asistió a la ceremonia Luis Miranda Nava. También estuvieron los mandatarios Rubén Moreira de Coahuila; Rodrigo Medina de Nuevo León; Rafael Moreno Valle de Puebla; Roberto Sandoval de Nayarit; Francisco Olvera de Hidalgo; Fernando Toranzo de San Luis Potosí; Rolando Zapata Bello de Yucatán; y los gobernadores electos de Jalisco, Aristóteles Sandoval, y de Chiapas, Manuel Velasco.
 
 
 
CAMBIOS
 
El fortalecimiento de la administración pública y la creación de una gran secretaría del Interior capaz de intervenir en las áreas desatendidas por el panismo, cuya incapacidad para la coordinación y el imperio de la improvisación fueron notorios desde los desastrosos tiempos de Santiago Creel, causa resquemores y críticas por parte de las oposiciones al PRI. Y también de la eternamente inconforme izquierda.
 
El PAN rechaza el modelo envolvente de las funciones políticas y de seguridad porque su reconocimiento sería a la vez muestra de grandeza (no la tienen) y reconocimiento de su fracaso institucional durante doce años.
 
La izquierda las critica con el fantasmón del regreso represivo, cuento para niños muy parecido al "Boogie night" en Estados Unidos o al "Coco" en México.
 
Sin embargo, en lo estructural hubiera sido conveniente (quizá se haga en la segunda fase de este reordenamiento político, administrativo y funcional) modificar las leyes militares.
 
La Sedena necesita un cambio de fondo y los pendientes de las leyes de Seguridad Nacional deben ser el preámbulo para una ley y una política precisa de Defensa Nacional hasta ahora inexistente.
 
Por atender la seguridad pública, la Sedena ha desatendido, al menos en lo estructural y conceptual, la seguridad nacional. Si ésta depende de las áreas civiles o de ellas y las militares, debería quedar bien sustentado en un corpus jurídico impecable, duradero y funcional.
 
 
 
FELAP
 
Envía la Federación Latinoamericana de Periodistas un comunicado cuyo texto reproduzco parcialmente:
 
"…Con los asesinatos del periodista Adrián Silva Moreno y su ayudante Mizrael López González, perpetrados en Tehuacán, Puebla este jueves 15 de noviembre, aumentan a 19 las víctimas mortales en lo que va del año: 17 comunicadores y dos trabajadores de prensa, la suma, en consecuencia del 2000 a la fecha es de 119, asesinatos: 101 periodistas, 10 trabajadores de prensa, 6 familiares y 2 amigos de comunicadores".

Luis Mandoki estrena denuncia
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