El novelista que compuso “La coloreteada”

“Ahí viene la coloreteada, bailando muy suavecito, ahí viene la coloreteada, no se atraviesen por favor”. Intérprete: Los Mier. Autor: Zé Luis.

Alvírez fue un pueblo sin bullicio que figuraba sólo en las pláticas, pero jamás en los mapas. De vez en cuando en las notas rojas de los periódicos, pero nunca en un discurso y mucho menos en soflamas de políticos. Caserío de perros desocupados que les ladraban a las moscas. Feudo de la ociosidad”. Página 25 de Los niños del Trópico de Cáncer. Autor: José Luis Gómez.

En la mesa de novedades de las librerías puede leerse su nombre tal y como viene en sus documentos oficiales: José Luis Gómez, el autor de Los Niños del Trópico de Cáncer, finalista del Premio Letras Nuevas de Novela 2012.

En el catálogo de la Sociedad de Autores y Compositores de México, sin embargo, la búsqueda de su nombre lleva a un seudónimo: Zé Luis, el creador de más de 700 canciones de corte ‘popular’, algunas de ellas verdaderos cañonazos de la música grupera.

A propósito de la novela publicada, José Luis Gómez contesta el teléfono de su casa en la ciudad de México para una entrevista. Aún no sabe que también queremos hablar con Zé Luis, su otro yo, el compositor de cumbias y baladas que le permite dedicarse a escribir libros.

“Estaba buscando un tema que no se hubiera abordado sobre la violencia en México. Hace un año y medio fue publicado en los medios nacionales que se descubrió en Nuevo Laredo una banda de niños que iban de los tres a los catorce años”, dice sobre la idea original de su libro.

Recuerda que leyó que un grupo numeroso de niños del centro de Nuevo Laredo, habían sido recogidos y albergados para prepararlos en la delincuencia. Y empezó a darle forma a su historia.

“Iba a mitad de la novela cuando un amigo me contó que en (Ciudad) Victoria, varios chamacos de menos de catorce años, les apuntaron en la calle con armas largas. Mi amigo les dijo que no los mataran ellos dijeron que no, que estaban allí para defenderlos. Y se fueron. Mi amigo ya no volvió a ver a esos niños, quién sabe quién serían o quién sabe qué quisieron decir con ‘defenderlos’. Esto me llevó a reforzar más la idea. Me inspiró y empecé a imaginar eventos que quedaron plasmados en la novela”, recuerda.

Inventó un personaje denominado la Virgen que rompiera, según Gómez, el molde de los personajes de las novelas de narcos.
“Quería construir un personaje central diferente a todas las novelas de violencia que se escriben en México; es muy repetido el personaje: norteño, con sombrero y pistola, varonil, violento. Quería la antítesis de ese personaje y creé a un pistolero delicado, medio afeminado, de buenos modales. La sexualidad de este personaje va cambiando y va cambiando hasta que al final se descubre su verdadera sexualidad”, explica.

Esa es, más o menos, la historia de su novela. Una vez terminada la mandó a concurso. No ganó (el premio lo obtuvo Daniel Krauze con Fallas de Origen), pero el jurado le encontró méritos suficientes para ser publicada, al igual que otras tres novelas de las 278 que se recibieron.

José Luis Gómez nació en Río Bravo, Tamaulipas, pero desde niño abandonó el terruño. “Me vine desde los doce años y no volví jamás”, cuenta. Hizo la carrera de normalista en Jalisco y se fue a trabajar a la sierra de Chihuahua como profesor rural. Ahí, empezó a desarrollar su gusto por la música. Formó un grupo para bailes y eventos sociales (“versátil”, le llama él) durante un breve periodo. Seis años después, abandonó todo.

“Me vine a México intentando escribir una novela y en el inter me puse a escribir canciones. Aquí intenté tener un grupo pero no podía mantenerlos financieramente. Me resultaba casi imposible tener un grupo, por eso no fui cantante: no tenía dinero ni para comprarme ropa”.

Con sus conocimientos básicos de guitarra siguió haciendo canciones con armonías pegadizas y letras de amor sencillas y a buscar artistas que quisieran grabarlas. Un grupo de Fresnillo, Zacatecas se interesó en ese entonces por uno de sus temas.

“La primera canción que tuvo éxito hizo famosos a Los Temerarios”, recuerda. “Se llamaba ‘Dice adiós tu mano al viento’. Fue en 1986”.

Debido a la relevancia que tuvo la canción, Homero Hernández, un afamado productor grupero de Monterrey, le pidió que escribiera una cumbia.

“Yo nunca había escrito cumbias, pero la escribí y se la mandé. Era ‘La coloreteada’ y la grabaron Los Mier. A los dos meses me llamó diciendo que estaba en primer lugar en México y Estados Unidos.

Me sorprendí de lo fácil que era escribir una cumbia. Uno escribe inspirado en uno mismo, pero también de acuerdo a las necesidades del mercado. Luego uno agarra mañas. Escribí muchas para ellos: “La coloreteada”, “La orgullosa”, “Déjala que se divierta” “Notas de sociedad”, “El ciempiés”, “Muchachita”… Ya no me acuerdo, son como 15, de Los Mier”.

Algunos años más tarde, Zé Luis se mudó a Monterrey y alcanzó el puesto de director en MCM, una compañía disquera y productora grupera local, que tenía sus oficinas frente a la Plaza de la Luz.

Una tarde, inspirado por el modo de hablar de la contadora de la compañía, compuso “La niña fresa” y la incluyó Banda Machos en su siguiente disco. Para redondear la anécdota, invitaron a la contadora a poner su voz de niña fresa en la grabación. Con ese destello de ingenio José Luis Gómez se hizo, literalmente, millonario.

“Con ‘La niña fresa’ gané unos diez millones de pesos. Y me permitió hacer cosas que nunca había hecho, porque pegó en muchos países del continente, se extendió por casi todo el mundo. Cuando hay un éxito así hay mucho dinero”.

Explica que en ese entonces se podían obtener ingresos considerables como compositor, aunque no era sencillo. “Para ganar dinero tienes que vender un hit de un millón de copias. Hay dos pagos para un compositor: la venta de discos –que ha sufrido una mengua muy fuerte por la piratería- y otro pago por ejecución pública, por difusión en los medios (televisión y radio). Entonces, cuando se mete un hit a nivel internacional el pago por difusión pública suele ser grande.

Es cierto que casi todos los compositores batallan para generar dinero, pero uno de cada cien logra generar riqueza. Yo fui, de mi generación, uno de los que generaron riqueza”, dice.

Para defender la música grupera de cuestionamientos obvios por la banalidad de sus letras, Zé Luis se remite a los sentimientos: la música encuentra su camino y si alguien en algún momento es feliz escuchando canciones simples, ha valido la pena su composición.

“Yo no encuentro una diferencia entre el público de las canciones cultas y las canciones del pueblo. Yo creo que tienen un valor cada una.

Me tocó estar en los grandes bailes, con 50 mil almas ovacionando una canción, y son vivencias que no se olvidan. Es cierto que son canciones del pueblo, populares, pero tienen un gran valor emocional, un gran valor existencial”.

Dice que para él la literatura tiene un valor más espiritual (“está más despegada del suelo”) y una cumbia permite el contacto físico y la alegría a la vez.

“Yo vengo de los niveles más bajos del pueblo de México y disfruto mucho cuando veo a la gente bailar, yo soy mal bailador, pero disfruto mucho cuando veo que la gente baila. No importa que no sean canciones mías. Son canciones que van con mis recuerdos, canciones sencillas que transmiten alegrías”, puntualiza. José Luis Gómez
LO MÁS VISTO:

¡Inscríbite ya!


Universidad Autónoma de Durango / Licenciaturas a un click de distancia


 

Notas recientes

PRESENTAN LIBROS SOBRE AYOTZINAPA.- La...
CHARLARÁ CON SUS LECTORES...
JUAN TREJO TAMBIÉN ESCRIBE...
INICIA LA FERIA DEL...
UN TEXTO AUTOBIOGRÁFICO DEL...

Otras secciones

Celebran su apoyo radial El Teatro Ángela Peralta...
EL RETORNO DE 'LA BELLA Y LA...
LA ÚLTIMA DE ROBIN WILLIAMS.- La tercera entrega...
TIERNOS, GORDITOS Y TE HARÁN REÍR.- Después de...
LLEGA 'LA ÚLTIMA PROFECÍA' CON NICOLÁS CAGE.- Hace...
UN SUPERHÉROE DE PELÍCULA.- Después de cuatro años...
UN RIÑÓN ES EL PRETEXTO.- La segunda parte...
PRESENTA 'EL DICCIONARIO DEL CAOS'.- Fernando Rivera Calderón...
EL TALENTOSO MÚSICO ESTARÁ EN EL AUDITORIO...
¿UN MATRIMONIO MÁS? La historia de esta cinta...