Esta entrevista se publicó originalmente en LA ROCKA No. 3, noviembre de 2003.

Rock pesado a punta de pincel

José Fors'Eso es para que ya no me creas nada'.

Así viene la primera respuesta que obtengo de José Fors, rematada por una carcajada, cuando le cuestiono, a manera de reproche, que la última vez que charlamos él afirmó estar más enfocado en su faceta de pintor, para luego, meses después, salirnos con otro disco de estudio más uno doble en vivo y un buen de tocadas, como la del pasado 27 de septiembre en el Café Iguana con Forseps, su banda.
 
¿Es acaso José Fors un mentiroso? Parece que no. Más bien es un tipo hiperactivo que, por fin, como él mismo lo dirá, ha logrado empatar sus actividades predilectas: la pintura y el rock.

La charla inició de manera informal. Caminábamos del hotel Don Diego (donde se hospedó en su reciente visita) hacia una pizzería argentina ubicada por la calle Dr. Coss.

Platicamos de rock  todo el trayecto. Le gusta mucho el nuevo disco de Black Label Society.

"Este último disco (de BLS) me gustó bastante, tiene muy buen sonido".

Otra de las bandas que lo ha fascinado es Audioslave, a quienes tuvo oportunidad de ver en el Lollapalooza.

"Muy chingones", dice.

–¿Y Jane's Addiction?

–Me aburrieron, me salí a la mitad de su show.

Llegamos al restaurante, y tras su respuesta de que no le creyera nada, aclara:

"Siempre va a ser mi prioridad (la pintura), pero siento que ya encontré el mecanismo y la disciplina para hacer las dos cosas y no sentir que una pisotea a la otra; estoy pintando diario; cuando dejo de pintar es cuando salgo, generalmente son salidas de dos-tres días y regreso a la pintada.

“Estamos ensayando en las noches, estoy muy prendido con la banda ahorita, se ha hecho una familia muy chida, de buenos cuates, estamos agarrando una dinámica poca madre", dice, aclarando lo que se publicó en el número 8 de LENGUA.

       José Fors       

La duplicidad de Fors en sus funciones creativas y su personalidad inquieta se manifiesta en sus compromisos inmediatos, pues se dará tiempo para grabar un disco, exponer sus pinturas y editar un libro en donde se combinarán ambas facetas.

"Creo que en noviembre nos metemos a grabar el cuarto disco de Forseps; acabamos de terminar un disco que hice para Vera, la corista de Forseps, grabamos 13 temas que hice yo, letras y música mías, con músicos invitados, pero básicamente Forseps apoyando el proyecto. Estamos muy activos", afirma.

"(Luego) Tengo una exposición, que estoy muy prendido, porque voy a tener todo el Museo del Chopo en el D.F. para mí solito en mayo del año que viene, y estoy preparando un libro de toda mi vida, mezclando pintura con música.

"Es como mi vida en imágenes, hay fotos desde cuando estaba en Cuba (donde nació), imágenes de mis primeros dibujos, fotos de las obras de teatro que monté en Guadalajara".

–¿Con comentarios tuyos?

–No, sin palabras; va a contener un compact disc que va a traer una rola de cada uno de los discos que he hecho. El libro lo quiero manejar más como objeto, pura imagen.

El libro, afirma, no va a ser el tipico catálogo de pintura, no tendrá orden cronológico e irá hilvanado más por la cuestión temática y visual.

En noviembre, además, presentará a Imcine una propuesta de cortometraje que quiere dirigir; si no lo hace con ellos, la UdeG puede entrar al quite.

“Lo quiero hacer este año. Tengo muy buenos cuates, Memo del Toro y Toño Urrutia (gente de cine) son de mis mejores amigos, y me  hacen el paro. A Memo le conté la historia y le gustó mucho”, dice.

–Ahorita me platicabas lo de Audioslave, que te sorprendió el rock de ellos, que piensas que así debe ser el rock. Y tal vez lo de Forseps no está tan apartado de eso; a veces los grupos tratan de descubrir el hilo negro (ríe) y tocando lo más sencillo puede ser más interesante.

José Fors–Lo que estamos trabajando para el cuarto disco está partiendo del punto de que, las cosas nuevas del rock que no nos gustan nos dimos cuenta que son las cosas que carecen de blues. Yo creo que lo que tiene Audioslave, en comparación de muchas bandas que pudieran sonar como ellos ahorita, es eso, que tiene el feeling del blues, tiene la melodía tirando a bluesera, hasta los mismos riffs. Entonces, sin pretender andar rescatando el blues, queremos hacer un rock pesado que tenga ese olor, esa tónica, ese algo de blues, que ahorita es lo más importante para nosotros; si no sentimos ese groove y ese blues, dejamos la idea y nos vamos a otra cosa. Estoy muy contento con lo que llevamos ahorita de este disco, estoy seguro que va a ser el disco más maduro de todo lo que he hecho.

–¿No crees que la gente por tu trabajo con Cuca te "exige" algo más pesado, más divertido, desmadrosón, no has sentido en vivo esa reacción?

–Sí, pero yo creo que para eso están las rolas de Cuca. Siempre va a ser el as bajo la manga para eso. Si se me ocurriera algún buen chistorete para una canción divertida, igual me la echo, pero no me estoy torciendo el brazo para hacerlo.

Señala que en los conciertos cada vez más se corean rolas de Forseps y apunta que cada vez más observa tipos con su logo tatuado. ¿Qué siente al respecto?

"Yo les diría: 'no lo hagas' (risas). No, el otro día vi a uno con el logo al revés, ése sí me dolió, dije 'si te vas a tatuar algo, ¡hazlo bien!'”.

El tema de Cuca es ineludible. Es la banda con la que su nombre empezó a ser conocido a nivel masivo fuera de Guadalajara.

Las relaciones entre los exintegrantes son estables, dice. En Forseps toca con Nacho González, el baterista, a quien dice ver muy bien ("muy completo como ser humano, más contento, más sonriente").

No ve probable una reunión de Cuca, pues no hace mucho tiempo tuvieron una oferta para juntarse en el Vive Latino y no hubo mucha disposición de Galo Ochoa (guitarra) y Carlos Avilez (bajo).

"Cuando propusieron eso yo dije que sí. Los que dijeron que no fueron Galo y Carlos, Nacho y yo estábamos con que sí; era un día y nos iban a pagar muy bien, pero… ya me la sé", dice entre risas.

Sin embargo Fors está muy agusto con su banda actual.

"Creo que ninguno de nosotros pensaba que realmente iba a cuajar cuando se empezó a hablar de que iba a hacerse un grupo, pensaban 'José va a seguir con lo de pintar otra vez', pero creo que ahorita ya están viendo que estoy entregado a este proyecto, y siento que estoy entregado por lo a gusto que me siento, es una banda con muy pocas presiones, no siento una guerra de egos, como he sentido en otras bandas.

“Cada quien hace su chamba y comulgamos en cuanto gustos, como que el rock pesado nos late a todos. Vera, que era más fresa, ya cada vez la oigo con sus audífonos y está oyendo Black Sabbath, Chris Cornell y cosas de ésas. A Vera igual la torcimos (risas), es como la hermanita menor".

–Ahorita hablabas de ego. Debe haber mucha humildad entre los integrantes, pues los créditos y las luminarias van contigo...

–Sí, creo que desde un principio se planteó. Forseps es mi nombre, es mi banda, pero creo que también se deben sentir a gusto, porque les estoy abriendo puertas para que compongan y vengan las ideas, y vamos chambeándolas juntos y todo ese rollo. Sí hay una cabeza y es obvio quién es la cabeza, pero no es en el rollo de como cuando empezó Cuca, vamos a hacer una banda...

"Yo ya tenía las rolas, ya tenía el nombre, yo tenía todo, y siento que muchas veces no se me dio el lugar que yo creía tener, que yo creía merecer, y quizá por allí empezaron muchas broncas. Aparte, allí era muy muy obvio que había dos cabezas, que éramos Galo y yo, que somos líderes naturales y no puedes pelearte contra eso. Yo creo que ahorita pasó lo más sano que puede pasar, que él tiene su banda y yo tengo la mía".

Dim lights

El José Fors cantante de Forseps es muy distinto al cantante de Cuca que conocimos hace una década. Hoy es un tipo afable y sonriente; al cantante de Cuca se le veía poco en las entrevistas y se le notaba siempre acelerado, muy metido en la onda “alcohol y rocanrol”.

“Rocanrol, pedota... sí, sí, sí. Yo me entregué totalmente a la vida rocanrolera. Pero yo no disfrutaba. A mí en la época de Cuca me cagaba tocar en vivo, a mí lo que me gustaba era componer, irme al estudio, esas ondas.

“Y ahora disfruto muchísimo el escenario, pero creo que mucho tenía que ver con el alcohol y todo eso. Siempre andaba crudo y a quién le gusta treparse a un escenario crudo. Estaba pedo o estaba crudo y luego era el desmadrote y los highs esos tremendos, y luego... el bajón...

“No era una vida muy divertida. Según yo, me estuve divirtiendo horrores, pero yo me estoy divirtiendo mucho más ahorita... Mi vida era un desmadre. Del segundo (disco), que lo grabé en mis cinco sentidos, tengo memorias formidables, y de los demás tengo muy pocos recuerdos, porque la neta el alcohol te mata la parte de los recuerdos, digo el alcohol y las pastas y todo lo que manejes. Entonces tengo muy pocos recuerdos y de esos pocos recuerdos más pocos son buenos. Porque ya ves que también con eso resaltan las malas memorias".

Fors disimula bastante bien los 45 años que se carga.

Aunque en su corte de pelo casi a rape se advierten canas, su actitud relajada, desenfadada y seguramente el ámbito rocanrolero en que se desenvuelve, lo rejuvenecen y le rebajan unos ocho calendarios. No parecen pesarle tantos años en constante actividad ni la época de desenfreno.

Tuvo una infancia tranquila, pero marcada por los constantes cambios de ciudad de residencia, que en parte influyeron que se decidiera por la pintura como proyecto de vida, a pesar de que ya cantaba.

“Me pasó como a los 17, cuando llegué a Miami, estudié dibujo publicitario, una carrera corta, como 18 meses. Pensé que el rollo de estar viajando como músico, como que no me latía mucho, como que me latía una vida más sedentaria, quizá porque toda la vida nos la pasamos viajando. Mi papa es ingeniero químico agrónomo, trabaja en caña de azúcar, entonces nos la pasabamos de ingenios a ingenios; desde que salimos de Cuba fue mucha viajadera y la idea de echar raíces fue muy importante para mí.

Yo creo que esa fue una de las razones principales por las que me decidí. Aparte la música la agarraba y la dejaba y el dibujo fue siempre una constante desde que me acuerdo”.

Para los 20, tomó la decision de independizarse. De Miami se mudó a Guadalajara a casa de una hermana. Después empezó a dar clases de dibujo y se mudó a un depa. Acepta que proviene de una familia de clase media alta y que nunca ha pasado demasiados apuros económicos, pero aclara que no es un tipo de derroches.

“Necesito lo básico y si no lo tengo me vuelvo loco, pero no necesito mucho. Comida y techo, básicamente”.

Sin embargo, para poder ser autosuficiente y con decoro, se le vio en otros trabajos, ciertamente sorpresivos.

"Fui vigilante, sin pistola, ni nada, pero vestido de caqui, sombrerito y todo, en un edificio de millonarios, casi de portero, más bien...

–¿Y porqué de vigilante?

–Fue la chamba que conseguí... imagínate, sin prepa. Después me metí a trabajar en una tienda de marcos y con eso junte una lanita y me fui a Guadalajara.”

En el plano musical, la primer banda que formó se llamaba Lepra y hacían versiones de Free, Sabbath y una que otra original.

“La primer rola que escribí fue a los 12 años, enamorado de una chava de 18".

–¿Te acuerdas de la rola?

–No… la neta no. Me acuerdo de los acordes, los rescaté y los lleve al Forseps 2.

“La primera vez que tocamos”, continúa, “fue en Sala Chopin en México; no se cómo nos dieron chance, fue un fracaso, la mitad del publico se paró y se fue”, recuerda sonriente.

Después, el señor Fors, protagonizó en México nada menos y nada más que la obra Jesucristo Superestrella (quién iba a decir que "ese" Nazareno cantaría años después “La pucha asesina”).

"Cuando llegué a Guadalajara", recuerda, "me invitaron otra vez a lo de Jesucristo Superestrella, hice un grupo de teatro que duró seis años, el grupo X, y después de lo de X entré a Mask, tenía 24 o 25 años".

De Mask siguió Duda Mata,  luego Cuca… y el resto es historia.

Una historia que en lo musical ha dado para una decena de discos y en lo pictórico para exposiciones en Miami, Japón, Puerto Rico.

Una historia a la que le faltan muchos gritos y pinceladas.

Y si un día José Fors les dice lo contrario… no le hagan mucho caso.


Esta entrevista se publicó originalmente en LA ROCKA No. 3, noviembre de 2003.



José Fors: Gritos y pintura
TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE:LO MÁS VISTO:

¡Inscríbite ya!


Universidad Autónoma de Durango / Licenciaturas a un click de distancia