Dos años de silencio

I Todas las mañanas una mujer de ochenta y un años recorre treinta calles desde su casa hasta la clínica Alcla, al norte de Buenos Aires. Va  a ver a su hijo, en coma desde hace casi dos años por un accidente cerebrovascular.

“Gustavito, llegó mamá”, le dice. Su primogénito, afirma la mujer, reconoce su voz, aprieta su mano, se sobresalta.

Ella se llama Lilian Clark. Su hijo, Gustavo Cerati.


MUCHO AMOR

“Cuando yo le hablo, responde. Da vuelta su carita, mueve las manos, oye”. La mezcla de ternura y esperanza en la voz de Lilian conmueve. “Tengo los pies en la tierra y la mirada en el cielo”, dice con fe en un milagro la señora Clark, en entrevista con una radiodifusora argentina, en febrero pasado.

El inquebrantable espíritu materno sostiene, además, el sentir de cientos de miles de seguidores del músico argentino que el 15 de mayo cumplirá un par de años sin despertar. Un video en YouTube muestra cómo, justo enfrente de la clínica,  ubicada a quince cuadras del Estadio Monumental (casa del River Plate), las bardas que flanquean un portón están completamente tapizadas de dibujos, poemas o frases de aliento para Gustavo. Son varios metros cuadrados de solidaridad, afecto y apoyo por parte de cientos de seguidores.

En Internet y sus redes sociales, decenas de miles de fanáticos de Cerati han registrado también sus deseos por su recuperación. En la habitación del músico hay una imagen de la Virgen de Guadalupe, retratos de sus hijos Benito y Lisa y una guitarra que le llevó el recién fallecido Luis Alberto Spinetta.

“Los monitores no mienten, hay una parte que demuestra cuando Gustavo se emociona”, ha dicho Clark.

Así ocurre, por ejemplo, cuando su amigo Ricardo Mollo, líder de Divididos, le canta. “Es la energía de la gente lo que mantiene entero a Gustavo”.


II Es difícil establecer parámetros para considerar a un grupo “el mejor” de algún género. Sin embargo, en el rock hispanoamericano, por ventas de álbumes, cantidad de público en sus conciertos, trascendencia más allá de las fronteras de su territorio y legado discográfico (temas clásicos, pues) los nombres se reducen irremediablemente a un puñado.

Si estos grupos se circunscriben a países, podemos hablar de Caifanes, de México, Héroes del Silencio, de España, y Soda Stereo, de Argentina. Los tres con líderes carismáticos, músicos solventes, sonido identificable —a pesar del ADN de bandas anglosajonas notorio en cada uno—, grandes canciones, truenes en el mejor momento de su carrera, giras de regreso… y cientos de miles de seguidores.

Los inicios de Soda Stereo son similares a los de cualquier banda. Gustavo y Zeta estudiaban publicidad en la misma escuela; no eran amigos pero habían compartido clases. Ambos tenían su grupo de rock propio, pero un afortunado día decidieron intentar algo juntos.Después encontrarían de manera casi fortuita a Charly Alberti (en una historia de enredos telefónicos que no viene al caso detallar) y tras hacerse llamar Los Estereotipos, encontraron en la combinación de dos apelativo que utilizaron como prueba, “Soda” y “Estéreo”, el nombre que creían los definía mejor.

El 19 de diciembre de 1982 debutarían oficialmente como Soda Stereo. De inmediato destacó Cerati, un tipo con una personalidad arrolladora, que además componía buenas canciones, escribía letras enigmáticas pero poderosas y tenía un agradable timbre de voz. El recorrido discográfico del grupo abarcó siete álbumes de estudio, que derivaron en varios “en vivo”, un célebre unplugged para MTV y múltiples recopilaciones.

En 1993, en un receso del grupo, Gustavo publicó Amor amarillo, su primer disco de solista, aunque un año antes había grabado un álbum con su compatriota Daniel Meleros, Colores santos. Desde entonces se perfilaba el genio sin compañía.

El 1 de mayo de 1997 se anunció la desintegración de Soda Stereo, mediante una carta en la que Gustavo argumentaba desentendimientos personales y musicales que comprometían el equilibrio interno del grupo. Dos años después, con su disco Bocanada, empezaba oficialmente su carrera en solitario. Hay cinco discos con su firma.

El primer encuentro de Cerati con el público regiomontano se dio por partida doble. Soda Stereo debutó en Monterrey el 19 de noviembre de 1987, con dos presentaciones en el Instituto Regiomontano, a las 19:00 y 21:30 horas. El recinto de la colonia Chepevera tenía capacidad para mil personas y aunque no llenaron, registraron entradas más que aceptables para un grupo que apenas despuntaba en la radio local, gracias a la visión del locutor Adrián Peña, que con olfato de experto puso en programación “Observándonos (satélites)", un lado B del sencillo “Nada personal”. Ofrecerían posteriormente ocho actuaciones más en la ciudad, incluyendo la de su gira de reencuentro, el 9 de noviembre de 2007 en el Estadio Universitario.

En solitario visitó siete veces suelo regiomontano, además de una actuación con el trío electrónico Roken en el Café Iguana en abril de 2004.


III "Hace mucho que me considero un sobreviviente”, dijo Cerati en 2006 a la edición argentina de la revista Rolling Stone. “Me encuentro con gente de mi edad, tipos como (Roberto) Pettinato o (Ricardo) Mollo, a quienes conozco de la época de Sumo, gente cercana, que crecimos juntos en la popularidad, y realmente somos sobrevivientes. Siento un poco eso. Te metiste de todo y seguís forzando la máquina”.

Ese año, meses antes de la entrevista, Gustavo sufrió una tromboflebitis (inflamación de una vena debido a un coágulo sanguíneo) que lo internó por dos días. Tras el susto, como medida precautoria, interrumpió el desfile por su boca de casi cuarenta cigarrillos al día; presumiría, incluso, de la facilidad con que pudo dejar el vicio: de un día para otro. 

Cerati nunca hizo apología del consumo de drogas. No obstante, su recorrido por el mundo de los paraísos artificiales era evidente, o al menos aparente (varias metáforas en sus canciones parecen claras alusiones a las drogas). En 1986, durante la grabación del disco Signos, terminó en el hospital. Había presiones por mantener la línea ascendente de éxito de Soda en ese entonces, abundaba el alcohol en el estudio de grabación y el uso de la tecnología empezaba a ser demandante.

Escribió todas las letras del álbum en una noche y las grabó al día siguiente. Gustavo aceptó que mantuvo a raya el sueño con cocaína. “Era lo que estaba conectado a quedarse miles de horas despierto y tratando de solucionar lo insoluble, encontrando problemas donde no los había, y al mismo tiempo teniendo cierta conciencia de responsabilidad, de terminar con ese disco, de estar en un momento muy especial con la banda”, dijo.

Durante la gira del reencuentro de Soda en 2007 volvió a fumar y descuidó sus rutinas de acondicionamiento físico. Debió activarse una señal de alerta que Gustavo no escuchó o simplemente desatendió. A principios de 2010 al músico, seductor incorregible, empezó a ligársele sentimentalmente con Chloe Bello, una modelo argentina de 1.80 de estatura, 28 años menor que Gustavo.

Para abril ya eran novios y la chica lo acompañaba a todos lados. Fue visto con ella en clubes de Los Ángeles, Acapulco, D. F., Miami, Lima y Medellín, penúltima parada de la gira antes de viajar a Venezuela. Para cierto sector de la prensa (más enfocado en el amarillismo), la presencia de Chloe sería determinante en la salud de Gustavo. Se ha dicho que el músico tomaba Viagra para mejorar el desempeño sexual con su novia. Este medicamento, combinado con la ingesta de cocaína, detonaría el accidente cardiovascular, a decir de algunos médicos. Difícil comprobarlo. Tal vez sólo un chisme inventado.

Gustavo era hipertenso, presumiblemente usaba drogas, seguía con el tabaquismo y vivía el ajetreo de una gira intensa de promoción al disco Fuerza natural. Pocas horas de sueño, conciertos cercanos a las dos horas de duración, aeropuertos, mal comer. Es muy aventurado, sin parte médico, culpar al impulso de estar a la par del apetito sexual de su pareja como causa de su mal.

La noche del 14 de mayo, el músico salió con su manager al club Moulin Rouge, en Caracas, tomó algunas bebidas y bailó; salió del club a la una de la mañana y regresó a su hotel. Durmió hasta mediodía, comió con algunos productores locales y a las cinco de la tarde probaba el sonido para el último concierto de esa etapa de la gira, pues se operaría del hombro el 4 de junio; más adelante habría presentaciones adicionales.

Poco después de su actuación el músico sintió algunos dolores en el pecho, empezó a tener un comportamiento errante y finalmente se desvaneció. Desde entonces permanece inconsciente.


IV Hay un episodio muy íntimo en la vida de Gustavo Cerati, que inspiró una de las canciones más sublimes de su etapa con Soda Stereo. Y de alguna manera, define el sentir del músico respecto a una enfermedad fatal. Fue en 1990. En la mesa de la casa familiar estaban Juan José Cerati, Lilian Clark y Gustavo. Tomaban el té. Venían del médico y traían en un sobre el diagnóstico definitivo de la enfermedad que aquejaba al señor Cerati: cáncer pulmonar.

“Mi marido estaba muy enfermo, pero él quería saber todo y nosotros cumplimos con eso”, contaría Lilian. “El día que tuvimos los análisis estábamos tomando el té: como buena heredera de irlandeses, en casa nunca faltó.

"Teníamos en la mano el último resultado que marcaba en qué estado estaba la enfermedad. Y la verdad que los exámenes eran muy negativos. Entonces mi marido los quiso ver. Era un hombre con mucho dominio de sí mismo, tranquilo. Y estábamos los tres”.

Gustavo retrató el momento en una letra del disco Canción animal, editado en diciembre de 1990:

Las tazas sobre el mantel, la lluvia derramada, un poco de miel no basta. El eclipse no fue parcial y cegó nuestras miradas. Te vi que llorabas por él. Té para tres. Un sorbo de distracción buscando descifrarnos. No hay nada mejor que casa. Té para tres.

Juan José Cerati falleció en enero de 1992.




V La familia del cantante ha sido muy cautelosa para transmitir información sobre Gustavo tras caer en coma. Laura, la menor de sus hermanas —de profesión psicoanalista— es quien supervisa cuidadosamente la información que ha aparecido en la página web del músico respecto a su salud. Nada de filtraciones, cero chismes, únicamente comunicados oficiales.

El resguardo familiar no es nuevo en la vida de Cerati. Su padre manejó los recursos financieros de Soda Stereo cuando el grupo empezó a ser exitoso; años después fundó la editora musical J.J.C., para administrar las regalías de todas las canciones firmadas por Gustavo. A la muerte de Juan José, Laura se encargó de esa tarea.

La reticencia a hablar con los medios ha llegado, incluso, a algunos extremos legales: existe una medida judicial que prohíbe a los medios de comunicación publicar imágenes de Benito y Lisa, hijos del cantante con la chilena Cecilia Amenábar .

No obstante, la nobleza materna gana: a Lilian se le dificulta permanecer en silencio y ha concedido sus motivadoras entrevistas.

En el entorno de Cerati, sin embargo, no todos asumen la espera con el mismo optimismo o paciencia. Charly Alberti, baterista de Soda Stereo, dijo en noviembre pasado que vive la situación de Gustavo con una tristeza que lo agobia.

“Hay días que estoy mejor, hay días que estoy peor. Hay días que no lo puedo creer. Me despierto muchas veces llorando, triste. Me golpeó mucho más de lo que me imaginé que me podía golpear”.

En declaraciones al programa El Visionario, del canal argentino Quiero música en mi idioma, comentó que dejó de visitar a Gustavo en el hospital porque luego quedaba quince días “out”, del daño que le causaba ver en coma a su ex compañero.

“Y lo único que espero es que esto termine rápido, por Lilian, Laura, los hijos y los fans. Esto se está poniendo largo y me parece que él no merece que esto sea tan largo. Me parece que hay que dejarlo ir… o venir”.

Zeta Bosio, por su parte, ha sido más reservado sobre el tema. De hecho, no es posible encontrar declaraciones recientes suyas al respecto. Lo anterior es comprensible si se toma en cuenta que fue con el bajista con quien Gustavo tuvo las disputas más fuertes, las que provocaron el truene de la banda en 1997.

Once meses después del accidente, fue entrevistado y dijo que la noticia sobre el problema de Gustavo lo dejó helado 48 horas.

“Tampoco sabía con quién hablar en ese momento. Mi relación con Gustavo no estaba activa, no hablábamos seguido. De hecho, las últimas veces que hablamos fue cuando murió mi mamá y cuando me pidió el bajo para grabar su disco.

“A  mí me cuesta mucho hablar de este tema porque, si bien fue mi mejor amigo y compartí tantos años de Soda, cortamos relación. Además, Gustavo no es una persona con la cual podés ir a tomarte una cerveza y que te cuente sus problemas… No”.

La idea de Bosio, quien sabe de tragedias porque perdió a su hijo Tobías, de tres años, en un accidente automovilístico, es que las cosas pasan por algo y producen un efecto.

“Esto que está pasando con Gustavo, definitivamente, está dejando muchísimos mensajes en muchísima gente. A mí, me preocupa él y ojalá que en toda esta historia la moraleja sea con un final feliz… Que nos quede la imagen de que todas nuestras plegarias produjeron un milagro”.


VI El último parte oficial de la familia no revela mucho sobre la salud de Cerati o sus posibilidades de recuperación.

“Sin lugar a dudas, Gustavo hoy se encuentra en el mejor estado en el que, en su caso, pudiera estar. Nuestra percepción es que no parece manifestar sufrimiento.

“La gran capacidad que ha demostrado durante tanto tiempo en superar varias situaciones, adversidades y complicaciones que son comunes en estos cuadros nos plantea como posible además su propio deseo de lucha en juego”, se lee en su página web. El comunicado tiene fecha del 22 de diciembre pasado. No hay noticias desde entonces.

Su hijo Benito habló por vez primera del problema de su padre en febrero pasado. Benito Cerati toca la guitarra y quiere dedicarse profesionalmente a la música. Ha grabado algunas maquetas, tuvo una banda llamada Entre Paréntesis y ha recibido crédito en cuatro canciones de los álbumes en solitario de su padre.

Cuando cumplió la mayoría de edad las restricciones maternas para hablar con la prensa terminaron. Entonces concedió una entrevista por correo electrónico a La Tercera, medio chileno. Al final contestó escuetamente sobre la situación de su padre.

“No hay nada más para decir, sólo que intentamos adaptarnos a la situación. Y no puedo, en realidad, aportar mucho más a lo que ya se ha dicho, salvo que yo lo sigo teniendo siempre presente en todo lo que hago. Ya sea escuchando sus canciones o hablando con él, donde sea que esté. Lejos o cerca. Y bueno, no mucho más que eso”.

Es la mamá de Gustavo quien con amor y fortaleza desafía los pronósticos médicos que hablan de un daño irreparable en el cerebro del cantante de 52 años de edad. La espera —vivida, además, en la atmósfera irrespirable de un hospital— puede ser de días, semanas, meses o años. 

“Gustavo está peleando, está entero, de aspecto está re bien. Muy bien cuidado”, afirmó Lilian en febrero. “Tengo fe. Además soy mamá. Lo haría cualquier madre, no sólo yo”.

Muchos versos de las canciones que Gustavo compuso parecen destinados a aplicarse a su actual situación. Las referencias más crueles, obvias y desgastadas remiten a “despiértame, cuando pase el temblor”. Si el músico pudiera hablar quizás alegaría “un poco de miel no basta”. Por las mañanas, cuando se dirige a ver a su hijo, Lilian Clark seguramente tararea “tarda en llegar y al final, al final hay recompensa”.


Fuentes: Rolling Stone (Argentina), La Tercera (Chile), Notimex, eluniversal.com.mx, rock.com.ar, YouTube



Cronología

1982
Gustavo, Zeta y Charly forman Soda Stereo.

1987
Cerati y Soda debutan en Monterrey.

1993
En receso del grupo, publicó Amor amarillo.

1997
Se desintegra Soda Stereo.

2004
El trío electrónico Roken, en el Café Iguana.

2006
“Me considero un sobreviviente”.

2007
EN la gira del reencuentro volvió a fumar.

principios 2010
Se le ligó sentimentalmente con Chloe Bello.

14 de mayo, 2010
En Caracas, Venezuela, se desvaneció.

22 de diciembre, 2011
COMUNICADO más reciente en su sitio.


Publicado en LA ROCKA No. 154



Cerati: La esperanza vive en la Ciudad de la Furia
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