Recuento de un concierto íntimo

FOTOS: Gustavo Abdiel Torres

La noche del viernes 18 de mayo Saúl Hernández ofreció con su banda su primer concierto en Monterrey como solista en el Teatro del Centro de las Artes.

Fue una velada con buenas canciones, nuevas y de las épocas de Caifanes y Jaguares, en un ambiente de intimidad entre el público y el compositor...



Con una alfombra roja de aplausos el público recibió a Saúl Hernández, quien se dirigió al centro del escenario para sentarse en un banco y decir: “¡Qué tal, raza!”, despertanto los gritos de las chicas ya impacientes por verlo, al igual que sus fanes hombres. Los primeros acordes que sonaron fueron los del tema “Antes de que nos olviden”.
 
Hace mucho tiempo, Diego y yo, cuando todavía no grabábamos ningún disco, estábamos apenas empezando toda esta historia… y estábamos comiéndonos unos tacos en la Ciudad de México. Entonces salíamos con los pelos parados. ¡Muchos dicen que era como The Cure, pero no… era como Trucutrú (un personaje) del actor Tin Tan.

El caso es que en una mesa había una pareja, ya grande; de unos 70 años, me imagino. El señor nos miraba con una intensidad bastante curiosa… se levanta, va hacia nosotros y nos dice: "¡Quiero felicitarlos por tener los huevos para salir con esa facha a la calle!" Cuando yo pensé que nos iba a madrear. El caso es que me da una servilleta y nos dice que nos escribió una frase y nos la quiere dar, esperando que nos guste… Cuando el señor se va, yo abro la servilleta y lo que decía era: "¡Préstame tu peine y péiname el alma!".
 
Fue el speech de introducción con el que Saúl Hernández inició el primero de dos conciertos denominados ‘La memoria de los sentidos, canciones y caminos’, mientras sentado en un banco, tocando su guitarra acústica y cantando la canción “Viento” abría la conexión con el público que llenaba en su totalidad el Centro de las Artes.
 
Continuando con este mismo formato, todo a oscuras, solamente iluminado con una luz blanca y su guitarra en mano Saúl continuó con una anécdota más:
 
Es muy curioso, pero en una ocasión me atrapó el corazón de una mujer, y me dijo que no… Finalmente no pasó nada. Pero me la encontré después de varios años y tuvimos una plática muy buena.

El público sonrió burlándose picaronamente, y Saúl quiso explicar:

Ojalá (hubiera sido algo más), pero fue una plática solamente. Y le dije: “¡Que onda! ¡Te pierdes!" (el público carcajeó) y ella me dijo algo que se me quedó muy adentro y por eso quise escribir la canción que ahora viene. Me dijo: “No quise tener una relación contigo porque tenía miedo" (una chica gritó ¡Yo noooo!).

Después de ese comentario en mi cabeza empezaron a surgir muchas preguntas y me di cuenta que todos vivimos con miedo, que hay un miedo constante que nos impide realizar nuestras metas… Y por eso escribí está canción, porque creo que el miedo se puede transformar en energía…
 
Y procedió a entonar "Miedo” precisamente, uno de sus temas más fuertes con Caifanes.
 
¿Por qué nos hacemos pendejos en este país? Creo que el problema es más de fondo que a parir. Esta canción habla de eso, de un sistema que no nos deja crecer, ni expandirnos. Lo bueno de esto es que tenemos que crearlas nosotros mismos y ser independientes. Y esta canción habla un poco de eso.
 
Saúl pidió a los asistentes que no se quedaran sin votar, que ejerzan este derecho, deseando que un día haya un voto para cambiar un sistema y no un presidente… y empezó a interpretar el tema “Mariquita”.
 
Mientras Saúl cambiaba su guitarra acústica por la eléctrica, presentó al público a Marco Rentería, su bajista, quien lo ha acompañado desde el 2005 con Jaguares.
 
Habló de que todo lo que estarían tocando su génesis es el amor, lo que Saúl considera la energía más poderosa y que piensa que sí puede cambiar el mundo:
 
Como este señor, que estaba enamorado de una prostituta, él era un teporocho y su conciencia etílica le mostraba que jamás iba a poder estar con esa deidad… y pensó que la única forma de estar con ella era convirtiéndose en alcohol…
 
Y en medio de gritos empezó a cantar “Quisiera ser alcohol”.
 
Hasta este momento todo había sido un show acústico y las manifestaciones de amor hacia Saúl no cesaban en lo que presentaba al resto de su banda: “Bernardo Romo en la guitarra; Gustavo Nandayapa —en la batería—, quien viene de una familia tradicional de marimbistas", para continuar con “Manos de cristal”, la primera canción interpretada por toda la banda. Mientras las peticiones de matrimonio para el Caifán mayor, de mujeres y hombres —bromeando— no cesaban.
 
Una canción habló de evocar a una “Bruja caníbal”, pensando en luchar y recuperar el amor. Saúl manifestó que a las fuerzas malignas hay que aliarlas.
 
Esta canción se la escribí a mi hijo y bastó simplemente para darme cuenta de la mierda que traigo adentro… y de lo hermoso que puede ser un ser humano para sanarte...
 
Y una magia “Molecular” llenó el Centro de las Artes. Este tema es el sencillo promocional del disco solista de Saúl Hernández.
 
Después de leer un poema de Jaime Sabines interpretó “Hoy” y lo dedicó a los grandes poetas que nos dejaron su legado. Al final de esta canción cada uno de los integrantes de la banda, con excepción de Saúl, hizo un solo con su instrumento, haciendo gala de sus habilidades.
 
En la presentación siguieron temas como “Voy a hablarle al mundo”, “Por un beso” y “Ratas”, una de las más esperadas “La vida no es igual”, “Milagro”, una improvisación de jazz, y un héroe que para Saúl debería estar en acción en lugar de muchos políticos: “Kalimán”.
 
Continuó con “Acechándote” y después de interpretar “Jardines” Saúl y su banda se despidieron del público. Pero una tempestad de aplausos pedía que regresara en medio de la conocida porra: “Oe, oe, oe oeee… Saúl, Saúl… Oe, oe, oe oeee… Saúl, Saúl…”.
 
Regresó para referirse a un área protegida de San Luis Potosí de importancia religiosa para los huicholes, reclamando al Presidente o a quien sea que no se construya la mina en ese lugar que tiene mucha historia de la cosmología huichol… y su reclamo retumbó “Detrás de los cerros”.
 
Saúl leyó un poema dedicado a Carlos Fuentes, de quien dijo que seguramente le gustaría escucharlo, mientras preconizaba el hábito de la lectura, para continuar “Remando”.

Posteriormente interpretó el clásico de Nacha Pop "Lucha de gigantes", del cual hizo una excelente versión, mismo que ligó con la canción más esperada de la noche, "La célula que explota", pero de la cual no explicó nada sobre su surgimiento, aunque se dice informalmente que la compuso para las prostitutas.
 
Finalizó con un excelente tema, de los que marcaron sus inicios como compositor y que se convertía en quinta canción después de que regresó al escenario, tras despedirse la primera vez: “Mátenme porque me muero” arrancó el embeleso de la gente que veía hipnotizada a un hombre sencillo, que aunque no es el músico más virtuoso, tiene el carisma para mover las vibras más sensibles con acordes y palabras que sacuden la memoria de los sentidos, canciones y caminos.


La memoria de Saúl Hernández
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