Lo que falta a Monterrey

En la edición anterior de LA ROCKA dábamos cuenta de todos (o casi todos) los conciertos nacionales e internacionales que tendríamos en la ciudad en lo que resta del año.

La impresión fue que Monterrey tiene una gran oferta de música en vivo, que se recuperó la escena, que hay conciertos para aventar para arriba y para todos los gustos. Y sí, pero no. Sí mejoró la oferta musical en comparación con el año pasado y con el primer semestre del 2012.

Pero seguimos viendo los nombres de siempre (o casi siempre): las figuras consagradas, veteranas, comerciales, exclusivas para el adulto instalado en la nostalgia (o conformista) o para el joven que sólo acude al éxito probado. Casi no vienen grupos de vanguardia, subterráneos, de culto, de mediano cartel (y a veces superior calidad). Y cuando vienen artistas como James, por citar alguno, se dan situaciones penosas como la del guitarrista invitando a asistir gratis al concierto en la Arena Monterrey, vía Twitter.

¿Por qué es así Monterrey?

• La inseguridad afecta. “Del público, al menos un 60 por ciento era menor de edad”, afirma Reyes Amaro, de Dark Vission, empresa líder en la organización de conciertos metaleros en Monterrey.

“Son chavos que muchas veces dependen del permiso familiar (y el dinero paterno) para ir al concierto”. Este factor incide no sólo en la asistencia a los conciertos. Algunos artistas internacionales (principalmente norteamericanos e ingleses), atendiendo a recomendaciones de embajadas o de sus amigos y familiares, declinan presentarse en Monterrey por esta razón, como fue el caso de Kaiser Chiefs.

• Cerraron dos recintos muy útiles para conciertos de pequeño o mediano aforo: el Café Iguana y el Ibex. Estos lugares contaban con equipo básico de sonido, consola, monitores, micros, cables e iluminación que reducían los costos de renta para los empresarios. Además, las administraciones eran accesibles para negociar el costo de la renta del inmueble y proveían otros elementos, como el personal de seguridad. El Escénica también se adaptaba a las circunstancias, pero cambió de administración y actualmente no cuenta con equipo de audio e iluminación.

• Monterrey es una ciudad que consume básicamente diez bandas (al menos en el ámbito del rock pesado), según Amaro. No las especifica, pero no hay que quebrarse el cerebro para sacarlas: Metallica, Iron Maiden, Judas Priest, Slayer, Mötley Crüe, Scorpions, Megadeth, Def Leppard, Black Sabbath (u Ozzy Osbourne), Kiss.

“Son las bandas más fuertes, las más populares, se entiende, pero ¿cómo en tu cabecita nada más caben ésas? Entiendo que del resto de la oferta no todo te va a agradar, pero tienes Internet para escucharlo gratis. ¿Cuál es la excusa para que el conocimiento de bandas no crezca?”, se pregunta Amaro. Un ejemplo de esta cerrazón de miras sucedió en el concierto de Metallica en el Universitario, en marzo de 2010, con un público cercano a los 40 mil asistentes.

“Metallica ya no es una banda de thrash, está claro; pero un 10 por ciento (de los asistentes) debió haber escuchado los inicios del thrash, o se supone son metaleros. Y Exodus y Kreator (bandas trascendentales del género), juntos, no tuvieron el 1 % por ciento de esa asistencia en el Café Iguana”, explica Amaro.

En Estados Unidos hay muchas empresas que entran directamente a patrocinar los conciertos, como bebidas energéticas, licores, cervezas (que permiten el pago de publicidad y algunos otros egresos). Acá esos patrocinios es muy complicado que se involucren con empresarios medianos o pequeños. Además —y esto en contra de empresarios y organizadores— la inversión en publicidad algunas veces es insuficiente (o nula). Mucha gente no se entera o se entera tarde de los conciertos.

“Hay que gastar en ello. Muchos se confían en las redes sociales, que son útiles, pero son engañosas. Si yo invito a mil 500 de mis contactos en Facebook, me dicen 300 que van a ir y a la hora de la hora van nada más 50”, explica Adán Moreno, músico y promotor.

El modelo de conciertos gratuitos que se ha visto recientemente (Kinky y Molotov en el parque Diego Rivera, por ejemplo) está pensado en la venta de cerveza y algunos patrocinios como mecanismo para recuperar la inversión. Pero, afirma Amaro, ello es posible sólo con bandas nacionales muy conocidas.

Para Ocesa, la empresa organizadora de conciertos más importante de México, Monterrey es una plaza necesaria para lograr buenas negociaciones con los artistas. Para convencerlos de venir al país, sirve de mucho ofrecerles varios conciertos en distintas ciudades. Sin embargo, existe un riesgo elevado: no saben cómo va a vender boletos aquí.

“Lo que un artista internacional vende en el D. F., normalmente en Monterrey o Guadalajara vende una tercera parte”, señala Leizer Guss, promotor de eventos internacionales de Ocesa.

“Y el artista, muchas veces, por hacer dos conciertos no me cobran una tercera parte, cobran la mitad. Interpol fue sold out en el Palacio de los Deportes, vendieron 20 mil boletos. Y en Monterrey y Guadalajara, que nosotros consideraríamos vender 6 mil o 7 mil, vendimos 3 mil. Lo que ganamos en el D. F. lo vamos a perder en Monterrey o Guadalajara. Y muchas veces pasa. Los Strokes fueron a Monterrey y no les fue tan bien. Entonces tú dime, ¿qué deberíamos llevar o qué estamos haciendo mal?”, cuestiona.

“Si es un artista chico o mediano, de 3 mil boletos, no puede llegar a Monterrey a vender mil. Y además no tengo dónde (un inmueble adecuado). Para llevar algo y que sea costeable tiene que ser un artista que venda, mínimo, un Auditorio Nacional (10 mil personas)”.

Ocesa tiene recintos propios en México, Guadalajara y Monterrey. En el D. F. cuenta con diferentes opciones de aforo: pequeños: Condesa, Metropolitan, BlackBerry; mediano: Auditorio Nacional; grande: Palacio de los Deportes, y muy grande: Foro Sol; uno para cada necesidad.

En Monterrey, el Auditorio Banamex se puede modificar para configurar distintos aforos, explica, pero eso a veces no resulta tan conveniente.

“El artista mismo se da cuenta que es un auditorio gigante y lo estamos cortando”. Con todo, el promotor afirma que en el corto-mediano plazo la situación puede mejorar.

“Definitivamente, la plaza la necesitamos”. Ojalá algún día Monterrey de verdad sea un polo de atracción rocanrolera y contemos con Metallica en 10 fechas, festivales como los del D. F. y conciertos con un público numeroso y bien calificado".

No voy porque... Top 10 de pretextos que se escuchan o leen para no ir a un concierto.
1. “¿Otra vez?”, “Ya los vi”.
2. “Mejor traigan a ______”.
3. “El lugar donde van a tocar está muy lejos o no me gusta/es caluroso/incómodo/no tiene estacionamiento”.
4. “Está muy caro. Mejor me espero al concierto de ____________”.
5. “Se va a cancelar”.
6. “Y yo sin dinero…”.
7. “Es entre semana”.
8. “No viene el cantante original” (aplica para guitarrista, baterista, bajista, tecladista, violinista, etcétera).
9. “Está muy cara la cerveza allí” (o “no venderán cerveza”).
10. “Son muchos grupos”. “Los abridores no me gustan”.

¿Por qué no hay más conciertos?
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