¿Quién entiende a los DJ´s?

El 18 de diciembre de 2012. Más de 14 mil personas se reúnen en el Parque Acero, en Fundidora, para ver en acción a Sonny John Moore, un DJ norteamericano de 25 años que se hace llamar Skrillex y es la sensación de un género conocido como dubstep. Desde la tarde de ese día pre invernal las redes sociales medían la temperatura que generaba su visita y para los no enterados resultaba sorpresiva tanta ansiedad por verlo. 

Llamaba la atención, además, que entre quienes manifestaban su intención de asistir estaban muchos, muchísimos jóvenes que normalmente acuden a conciertos de grupos de rock e incluso de metal. Las reseñas personales al día siguiente hablaban de algo extraordinario. “Toda una experiencia”, “Valieron la pena el sudor y los empujones”, “Chingonsísimo”… Todos los adjetivos superlativos destinados habitualmente a los conciertos con músicos y espectáculos excepcionales podían leerse sobre su actuación.

Tres meses después una audiencia similar en cantidad se reunía en el Parque Fundidora para ver al francés David Guetta, otro pincha discos, pero él especializado en dance y electropop. Y en mayo viene Tïesto y la cifra seguramente se repetirá e incluso puede ampliarse.

Es un hecho, la música electrónica vive un auge inédito en la ciudad, a menos a niveles de ‘gran público’. Un momento que es celebrado por DJ’s y empresarios y que incomoda a algunos músicos, seguidores de géneros con otra materia prima… y fanáticos del electrónico.

Electrónico en concreto Para entender el fenómeno conviene definirlo y conocer un poco sobre sus orígenes. De entrada. ¿Qué es la música electrónica?
“Es el sonido que de alguna manera es procesado de forma electrónica, no necesariamente por una computadora”, dice el maestro Ricardo Martínez Leal, pionero en el campo de la música electroacústica en el noreste y fundador del Laboratorio de Música Electroacústica de la Facultad de Música de la UANL en 1990 (desde entonces titular y responsable del mismo).

Explica que algunas de las bases de la electrónica provienen de la música concreta, un género en el que sonidos grabados o capturados del medio ambiente eran transformados para crear nuevas sonoridades. “Es parte de un periodo de fermentación generado desde 1870.

Esta evolución fue posible por la sofisticación del equipo, diferentes inventos como el gramófono, donde se podían capturar los sonidos y tenerlos disponibles para la composición. (También) La transmisión del sonido por medios eléctricos como el telégrafo, el teléfono… Y viene a culminar con el nacimiento de la música concreta”, dijo el también el Doctor en Composición por la Universidad de Manchester.

Refiere que en un principio los primeros trabajos del género fueron hechos con discos de grafito y después se pasó a la cinta magnetofónica. “En cierta manera los DJs utilizan las bárbaras técnicas de la electroacústica al utilizar discos, aunque no es propiamente lo que se hacía a finales de los 40”. El nacimiento formal de la música concreta, señala, podría situarse en el momento en que el compositor francés Pierre Schaeffer presenta “El concierto de ruidos”, cinco piezas para fonógrafo transmitidas en la radio y televisión francesa en octubre de 1948.

“Después, abren el centro de música concreta de la radio y televisión francesa. Y compositores de la época empiezan a unirse a ese movimiento: Olivier Messiaen y sus pupilos Jean Barraqué, Pierre Boulez y Karlheinz Stockhausen”. Al poco tiempo, Messiaen y Stockhausen se marchan desencantados de la música concreta por hacer énfasis en puros sonidos grabados y Stockhausen se une al Estudio de Música Electrónica en Colonia, Alemania. “La música electrónica empieza a ser elaborada con sonidos 100 por ciento creados artificialmente por medio de la electricidad, no a partir de grabaciones”. El resto, valga el lugar común, es historia.



Maten al DJ
“Muchos DJ’s son marcas: son una inversión. Es un güey de varo que dice: ‘tengo dos millones de dólares, deja agarro un güey bonito, medio lo enseño a tocar, vamos a darle exposición’. No puedo generalizar, pero la mayoría son marcas, no están por el talento, hay una empresa que está metiendo lana atrás y los está haciendo famosos para cobrar una lana”.

El que ahora habla, opina, explica es DJ Agustín, un joven veterano de las tornamesas en Monterrey. Agustín llegó hace 15 años proveniente de Piedras Negras y desde entonces ha recorrido de ida y vuelta el circuito de antros regiomontanos y ha vivido en carne propia los altibajos de la música electrónica en la Ciudad. “Sxrillex es pésimo DJ”, indica, “pero es muy buen productor.

Él hace su música encerrado en su cuarto en una computadora, y no va a ir a un escenario a hacer sus rolas enfrente de la gente… ¿Qué hace? ‘Me hago DJ para que la gente conozca mis rolas. Las voy a tocar de la chingada, pero estoy allí parado poniendo mis rolas y ya me hice DJ’. Y hay (en cambio) DJs que nunca han sido productores, que en realidad ese es el trabajo del DJ, originalmente”.

Agustín menciona que la mayoría de la gente que actualmente consume música electrónica está siguiendo una moda. “El 70% de la gente que va a los eventos es porque le dicen que está chido, no porque ellos digan ‘ah, ya lo escuché y está chingón’. Está muy dividido: la gente que está bien clavada en la música electrónica no te acepta lo comercial”.

Ejemplifica con lo ocurrido con la canción “Pa Panamericano” de Yolanda Be Cool. “Esa rola cuando salió todos los houseros la tocaban y era ‘un rolón y qué chingona rola y en mi set súper elegante la toco’, pero empezó a ser famosa la rola, se empezó a ser comercial y la dejaron: ‘no, está muy fea’, ‘es mugrero’. Sí papá, pero la tocabas hace un año con todo el gusto del mundo”.

Lo mismo aconteció con el Harlem Shake, apunta, y algo similar está pasando con Skrillex. Aquí lo que “manda a la chingada” –entre comillea- a ciertos artistas es la exposición”, dice el encargado de las tornamesas en el Cartel de Santa y quien está próximo a sacar un disco con colaboraciones de músicos de Jumbo, Genitallica, El Gran Silencio, entre otros.

Este boom hace que la cantidad empiece a afectar en la calidad y que surjan los DJ’s que empiecen a ampararse en el espectáculo sobre la propuesta. “Hay DJ’s que le pegan mucho al payaso; por ejemplo, Steve Aoki ya trae su play list armado, llega y le pone play y mezcla dos o tres canciones y se pone a volar con la gente en sus inflables y a tirar pasteles y a tirar champaña, ése es el show del güey. Cada quien tiene su estilo”.

 

Además, advierte, se está cayendo en patrones conformistas entre mezcladores y público. Hay una fórmula que ya puede distinguirse en los festivales internacionales del género como el Tomorrowland (Bélgica) o el Ultra Music Fest (Miami): la mayoría de las sesiones de DJ’s se parecen. “Oyes la sesión de cada DJ y es lo mismo. Agarran el top ten o las rolas que están pegando o las que ellos hicieron pegar; no batallan, son éxitos. El DJ ya no llega a proponer, no hay riesgo. Es como si Metallica llega y toca sólo los sencillos. El DJ viejo se arriesgaba. Lo veías y decías ‘qué rola es esa, no sé pero está muy cabrona y esa otra rola está mejor, está bien chida, ¿quién es?, quién sabe’. Hoy llegas a los eventos a ver lo de moda y rola tras rola las conoces”.

La visión de Terminator
A propósito del auge actual de la música electrónica, el baterista regiomontano David Adrián hizo una reflexión interesante en fechas recientes dentro de su blog Confesiones de un baterista (davidadrian1.blogspot.mx).

El músico escribió que al analizar las diez canciones más populares entre el 25 y el 31 de marzo -según alguna lista de éxitos-, sólo una tenía batería real; el resto eran programadas. Aunque un par de ellas eran baladas que se acompañaban de un piano, Pitbull, Taylor Swift y otros creadores de hits del momento prescindieron del elemento humano en los tambores.

Del listado, sólo Justin Timberlake utiliza a un músico en la batería y, aún así, precisa David, tenía percusiones programadas encima. “¿Esto quiere decir que los bateristas están en peligro de extinción?”, se cuestiona el ex baterista de Hydra, músico de conservatorio, compositor del álbum progresivo The soundtrack without film y maestro de su instrumento. “¿Las máquinas llegaron para quedarse como planteaba Terminator? La que más me aterra es esta pregunta: ¿Por qué los que programan esas baterías para súper producciones con grandes artistas no saben nada de batería?”.

Humanos electrónicos
Los argumentos en contra de la música electrónica abundan y tienen, en apariencia, bases sólidas para sostenerse. “Es una máquina”. “No hay nada como el sonido de una buena guitarra”. “Una computadora no va a suplir a un músico” “No tiene substancia”. Y así hasta conformar un listado robusto de diatribas, que, además, con frecuencia termina metiendo a todo lo procesado electrónicamente en un mismo saco: ‘es puro ponchis ponchis’.

Independientemente de que el término electrónico sea muy elástico y abarque desde músicos de conservatorio experimentando en sus laboratorios hasta carilindos con recursos tecnológicos que aprovechan el talento ajeno para hacer sus mezclas, el maestro Ricardo Martínez invita a una reflexión. ¿En realidad es una música artificial sin esencia?

“Por los años setenta, cuando empecé con esto, muchos decían que era música sin alma, porque era hecha por máquinas. “De la misma manera, entonces, se le podía tachar de inhumano a Beethoven, porque él exploró el mejor instrumento que la tecnología le daba en ese momento que era el piano”. Las máquinas no hacen nada solas, explica, tiene que haber un hombre que les dicte los parámetros para poder hacer las cosas.

“Todo es manipulable por el hombre. Si utiliza una computadora, una guitarra electrónica, un piano o un tambor es lo mismo: tiene que ser manipulado por el hombre”. Después de todo, añade, la música es una manera de expresión. “¿Y qué expresas? Lo que estás viviendo. Es un reflejo y no sólo la música, todas las artes. Todo lo que es arte viene a reflejar la cultura en la que se está desarrollando el individuo que está creando esas obras”.

Su idea es respaldada por Polo Martínez, locutor regiomontano especializado en música electrónica desde hace más de 25 años. El momento actual, señala, tiene que ver con los cambios sociales a raíz de la tecnología digital. La música que se genera, pues, responde al momento que estamos viviendo.

“Como el progresivo respondía a lo sucedido a finales de los 60 y principios de los 70, como el punk entre el 75 y el 77, la disco entre el 75 y el 80. La sociedad se muta y el arte es un reflejo de la sociedad y necesariamente está cambiando, si no, estaríamos escuchando charleston ahorita”, explica Martínez, quien presume haber programado radiofónicamente por primera vez en Monterrey a Depeche Mode y New Order.

“El ser humano modifica su comportamiento. Se modifica socialmente y también sus formas de expresión, por eso el arte es movimiento”. Dice que el momento actual es muy interesante porque estamos viviendo la transición de la era industrial a la era de la informática.

“Estamos entrando a una revolución existencial, que cambia y modifica la existencia del ser humano en su totalidad. La primera revolución existencial fue la agrícola, pasamos a ser cultivadores; luego la era industrial evolucionamos en función de la máquina. Y actualmente estamos en la revolución existencial de la informática, donde pasamos de la máquina a la computadora personal el internet y la tecnología digital”.

En este momento actual de transición Agustín observa que incluso en la música electrónica de DJ’s hay cambios que obedecen al comportamiento de los jóvenes hiperactivos de hoy en día. “La generación nueva viene muy acelerada en cuestión de música. Antes las sesiones de los DJ’s eran muy largas, se acababa la rola y empezaba a sonar apenas la siguiente, le dabas su tiempo y su sabor a cada canción. Ahorita, acaba de cantar Rihanna y empieza a cantar Katy Perry y acaba y entró a cantar Adele, con un remix de Skrillex, con un remix de fulanito… En dos minutos y medio ya te metieron en la cabeza cuatro canciones”.

El futuro nos alcanzó. ¿Qué sigue?
Para Polo Martínez el género electrónico llegó para quedarse. “Kraftwerk (cuarteto seminal de electrónica en los 70) hace 40 años decían que en el futuro más que músicos iban a ser ingenieros los creadores de sonidos”.

No obstante, reconoce que actualmente no hay mucha novedad. “No es mi fuerte la música de los DJ’s. Como no estoy clavado no lo sé con certeza, pero yo escucho prácticamente lo mismo. La finalidad es divertirse, bailar. Quizá ciertas cosas, sólo ciertas cosas, están buscando innovar. La mayoría es música recreacional para fines específicos (bailar, divertirse) y hay un segmento más pequeño que busca una innovación”.

Como cualquier género, el electrónico requiere de esa especialización que surge del gusto sincero, más allá de las modas. “Para que puedas diferenciarlo tiene que gustarte la música electrónica y también tiene que gustarte bailar. Y una vez que ya has escuchado y que te gusta la música de baile ya puedes diferenciar entre géneros, entre finalidades de la música; incluso entre calidades”.

DJ Agustín ve cambios en el corto-mediano plazo, pero garantizando la perdurabilidad del género. “Va a mutar. Veo a los DJ’s con bandas. Ahorita vas a ver a Daft punk y el atractivo es toda la producción que traen, la pirámide de luces, robótica… Otros llegan con un MC (maestro de ceremonias, conductor), con un percusionista… Al rato van a tener la banda. Le doy unos 5 años más, diez años máximo, para que pase”.

Regresemos a David Adrián, el baterista reflexivo y quejumbroso ante el futuro incierto de los músicos de carne y hueso relegados en las canciones de moda. “Saber usar la tecnología es imprescindible; obvio esto no sustituye el hecho de que tienes que saber tocar muy bien, y ser puntual, y caer bien, no ser un imbécil con los que te rodean y demás cosas para las cuales todavía no existe una tecnología sustituta. En fin, el uso de metrónomo es lo más básico, uso de software de música, laptops, programación, el uso del MIDI, secuencias, más las payasadas que vayan saliendo en un futuro. ¡Adaptación!” ¿Nos adaptaremos a la música electrónica?

 
 
Con dinero baila el perro… y el empresario
El holandés Tijs Michiel Verwest, mejor conocido como DJ Tiësto, se embolsó el año pasado 22 millones de dólares, según la revista Forbes, pues por actuación cobra ni más ni menos que 250 mil dólares. Es el mejor pagado del mundo.
Para la industria del entretenimiento la electrónica resulta un mejor negocio también respecto a otros géneros tradicionales, pues los gastos de traslado y hospedaje son mucho menos onerosos. Mientras que un grupo de rock (por decir algo) de cinco integrantes de buen cartel representa vuelos y hospedaje para al menos una docena de personas -entre músicos, representante, asistentes y técnicos- con un DJ estas erogaciones se reducen a la mitad (o menos).

 
Más allá del 'ponchis ponchis'
LO MÁS VISTO:

Otras secciones

PRESENTAN LIBROS SOBRE AYOTZINAPA.- La noche del 26...
CHARLARÁ CON SUS LECTORES REGIOMONTANOS.- Sergio Ramírez (Nicaragua,...
JUAN TREJO TAMBIÉN ESCRIBE PARA QUE LO...
INICIA LA FERIA DEL LIBRO DE LA...
EL RETORNO DE 'LA BELLA Y LA...
UN TEXTO AUTOBIOGRÁFICO DEL ESCRITOR LUIS PANINI.- Hace...
LA ÚLTIMA DE ROBIN WILLIAMS.- La tercera entrega...
TIERNOS, GORDITOS Y TE HARÁN REÍR.- Después de...
JUAN CEDILLO PRESENTA 'EITINGON'.- El 20 de agosto...
LLEGA 'LA ÚLTIMA PROFECÍA' CON NICOLÁS CAGE.- Hace...