Honestidad ante todo

Este viernes 18 de octubre llega Saúl Hernández al Teatro de la Ciudad, lugar en donde nuevamente compartirá su proyecto solista, como lo hizo el año pasado en el Teatro del Centro de las Artes.

Hace unos días el cantautor se presentó como invitado especial en el Festival Rockódromo al lado de Los Ángeles Azules. Y hace unos cuantos meses vino a llenarse de polvo con los fans de Caifanes en el Corona Music Fest. Esta vez le toca llegar a un foro donde la música se puede apreciar a plenitud.

Saúl habló nuevamente con LA ROCKA sobre sus experiencias, anécdotas y las metáforas que lo han convertido en un icono del rock nacional.

¿Cuál ha sido tu visión o manera de abordar a los jóvenes —quienes en la época de Caifanes, desde el inicio hasta la desintegración, no les había tocado verlos—, que actualmente son fervientes admiradores de ustedes?
Los veo con mucha ilusión, con una conexión muy grande donde la brecha generacional no existe. También veo jóvenes de 13 o 14 años, hasta más pequeños con una memoria muy clara de nuestras canciones y lo recibo con los brazos abiertos, reconociendo una responsabilidad artística en eso. No simplemente me regocijo en esa situación, más bien me provoca mucho que aún sigue siendo recibido nuestro trabajo con mucha pasión, y eso en lo personal me deja una esencia de un volver a empezar. Es un fenómeno increíble, como un sueño.

Las generaciones actuales, independientemente de su etapa de vida, ven en ti un icono muy grande, ¿cómo manejas esa responsabilidad o colaboración social de apoyar, dar un ejemplo o de compartir tu historia de vida o experiencia en Caifanes?
Nace de una honestidad en el trabajo, ese es el génesis vital, que sea verdadero y que represente una estructura completamente real porque eso es lo que vas a proyectar. Básicamente es eso.

Cuando empezaste a hacer canciones, creo que eran más un desahogo de creatividad, pero ahora que has llegado a extremos bastante grandes en tu carrera y con diferentes proyectos, ¿has pensado, en algún momento, en cómo cerrar ese ciclo de hacer música? ¿O por el contrario, te morirías tocando y creando?
No sé… no pienso en eso. Yo pienso en seguir creando y ahí me quiero quedar; no quiero saber qué pasará. Sigo teniendo la misma inquietud de hacer cosas y la misma esencia de hacer canciones, que es el desahogo, eso nunca se va ir.

¿A qué atribuyes la conexión con la gente en tu manera de hacer canciones, aparte de la honestidad?
Probablemente una identidad en la que la gente se siente partícipe de eso; me gusta que la gente saboree las canciones a su gusto y que lo interpreten como ellos quieran. Una vez me dijeron “La canción ‘Afuera’ habla del aborto”, pues... déjala ser, ¿no?, que se adapte a la realidad de la gente. Eso para mí es muy interesante, quizá tenga que ver que yo utilizo un lenguaje muy metafórico y me gusta explorar ese sentido de fantasía y psicodélica dentro de las letras.

¿Cómo se dio la invitación para participar en la canción “Entrega de amor” de Los Ángeles Azules?
Me habló Camilo Lara y me invitó al proyecto, se decidió hacer y me dejaron escoger la canción que yo considerara apta para el proyecto, y finalmente escogí “Entrega de amor”, que la conozco desde hace muchos años. En cambio yo no conocía a Los Ángeles Azules, pero a su música, sí. Yo crecí en la Col. Guerrero acá en DF, y todo lo que es la música de barrio ha estado en mi vida muy presente. Me agradó la invitación y a mí me gusta hacer estos experimentos, rompiendo con los esquemas y pluralizar la música, que no sea sectarista, ya que en una sociedad como la nuestra a veces escuchas cierto tipo de música y te catalogan con un sinónimo despectivo. Incluso puedes ver un tipo que habla mal de cierto género y cuando está borracho termina escuchando ese tipo de música. La música puede generar esos ejercicios de comunicación y romper esos prejuicios interesantemente.

¿Cuál ha sido tu experiencia desde tus bandas anteriores, incluso participando como músico de Laureano Brizuela, o no sé si fue sólo un playback, hasta que anduviste con las mallas moradas y ahora con mezclilla o estilo urbano?
Pues fue vestirme como yo quería hacerlo, y con lo de Laureano fue sólo un trabajo de apoyo, no participábamos directamente con él; pero Marcovich sí estuvo trabajando muchos años con él ya como músico, creo que sí fue el director de su banda. En mi experiencia fue sólo una primera etapa donde participábamos casi como maniquís y sólo eso, pero fue muy padre porque pude ahorrar un poco de dinero y comprarme mi amplificador. Mientras uno trabaje, hay que hacerlo con dignidad, orgullo y metas, ¡no pasa nada! No estás robando, ni matando a nadie… Y ese tipo de cosas también tienen su valor, porque están hechas para una causa, siendo parte del crecimiento.

Saúl, en Monterrey hay un par de bandas que han compuesto algún tema muy al estilo de Caifanes, tratando de adoptar tu mentalidad en las letras y en la música de ustedes, comentando que ojalá y algún día las escucharas y quisieras grabarlas. ¿Estarías dispuesto a escuchar esas canciones de tus fans de Monterrey o de todo el mundo con la opción o probabilidad de grabarlas, o mínimo en una participación con ellos?
Sí, claro. Las cosas se van dando conforme se vaya desarrollando el proyecto, pero claro que me gustaría escucharlas, saber cómo son, qué piensan, ¡sería muy interesante! Entrevista con Saúl Hernández
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