El Santa Catarina a través de los años

Desde el viernes 6 de julio, el Museo del Palacio exhibe a través de gráficas la historia del río que ha sido la pesadilla de muchos y la alegría de otros. Testigo de eventos deportivos, conciertos, pero también causante de grandes tragedias: el Santa Catarina.

La exposición, cuya entrada es gratuita, muestra 400 años de historia, por lo que además de conocer la importancia que el río ha tenido para la ciudad y la relación que ha sostenido con el regiomontano, el visitante también recordará catástrofes como los huracanes 'Gilberto', 'Beulah', y, desde luego, 'Alex'.

Para ampliar la información, compartimos el boletín completo por parte de Los 3 Museos. 

Les recordamos que “Historia de un río: el Santa Catarina” se encuentra en el patio central del Museo del Palacio y permanecerá hasta septiembre.

Monterrey de las montañas / tú que estés a par del río/ que a veces te hace una sopa/ y arrastra puentes consigo / y te deja de manera/ cuando se sale de tino/ que hasta la Virgen del Roble /cuelga a secar el vestido…, describe Alfonso Reyes en su Romance a Monterrey la estrecha y ancestral relación que los nuevoleoneses conocerán a fondo a partir del viernes 6 julio, en exposición gráfica Historia de un río: el Santa Catarina, en el Museo del Palacio.

La exhibición narra más de 400 años de historia a través de 32 módulos de información gráfica que abordan 3 grandes temas: La naturaleza de Nuevo León; Los desastres naturales y el avance de la ciudad y Beulah, Gilberto y Alex, los huracanes de las últimas décadas, que ilustran de manera didáctica el desarrollo de Monterrey ligado al río Santa Catarina, así como los huracanes que impactaron al estado y provocaron el desbordamiento replanteando la infraestructura urbana de la ciudad.

Con la investigación y textos Víctor Cavazos y Gabriela Sánchez y la museografía de Hugo Andrade, la muestra sensibilizará al público sobre la convivencia del hombre con la naturaleza; los esfuerzos que se dedican para disponer del agua cuando es escasa, dominarla si la hay en exceso o el pago de la imprudencia de invadir su cauce.

Las grandes civilizaciones nacieron y se desarrollaron en zonas cercanas a las cuencas de los ríos que favorecían a la agricultura, Monterrey no fue la excepción, durante años los habitantes lucharon para que el agua sea un instrumento útil para su progreso y bienestar.

El río Santa Catarina nace en la Sierra de San José cerca de Coahuila, recorre los municipios de Santiago, Santa Catarina, San Pedro, Monterrey, Guadalupe, Juárez y Cadereyta.

Desde su fundación, Monterrey ha sido acompañado de un largo historial de lluvias torrenciales, huracanes, desbordamientos e inundaciones con grandes pérdidas humanas y materiales, cuyo protagonista principal es el Río Santa Catarina.

A partir del año de 1661 se tienen registradas 30 grandes catástrofes asociadas a las lluvias y los desbordamientos del río ante la presencia de huracanes en el Golfo de México, que descargan en el Cañón de la Huasteca y aumentan el volumen pluvial del Santa Catarina afectando gravemente a Monterrey.

La primera reseña de una inundación es de 1612, a 16 años de la fundación. Las lluvias torrenciales hicieron subir el nivel de las aguas en la cañada de los ojos de agua y el río Santa Lucía incapaz de contenerlas, se desbordó. La mitad de las casas se derrumbaron y la ciudad fue reubicada a la altura de la Plaza Zaragoza.

Alonso de León, cronista del Nuevo Reino de León, escribió: “parece que se abrieron las cataratas del cielo y que se rompieron las fuentes del abismo de las sierras, según las bocas que por ellas reventaron; que los ríos salían de madre, llevándose las arboledas de sus riberas, desgajándose de las sierras las peñas de las reventazones que hacía el agua…”.

Un siglo más tarde, ocurrió otra inundación que generó la leyenda de la intervención milagrosa de la Virgen de la Purísima. Según el relato, una mujer indígena, al ver que el barrio donde vivía estaba amenazado por la creciente del Santa Catarina, tocó con la imagen las aguas del río y al instante la corriente embravecida retrocedió. La imagen de la virgen permaneció en el puente, hasta que se construyó la iglesia de la Purísima.

La ciudad comenzó en 1906 la luchó intensamente para contar con un sistema hidráulico que garantizara el abastecimiento de agua, en 1906 comenzó la construcción de los sistemas. Las norias, acequias y cañerías se sustituyeron por sistemas de agua entubada, proyecto que se concluyó en 1909.

LA INUNDACIÓN DE 1909
La aparente tranquilidad que se vivía en la ciudad, fue trastocada por uno de los fenómenos más devastadores en la historia de la región: la inundación de agosto de 1909.

Tras varios días de lluvias generalizadas, la tarde del día 27 el caudal del río Santa Catarina aumentó 6,500 metros cuadrados de agua por segundo y en la madrugada del 28 de agosto inundó toda la ciudad. Cinco mil personas perdieron la vida y Monterrey sufrió una gran destrucción.

Los periodistas Oswaldo Sánchez y Alfonso Zaragoza, en el libro La Inundación en Monterrey 27 y 28 de agosto de 1909 narran lo siguiente: “manzanas enteras borradas de la ciudad con todo y sus moradores, muchos de ellos encontrados en los recodos aledaños a Fundidora, a Cañada Prieta y en San Sebastián de los Lerma. Cadáveres de niños y adultos siguieron apareciendo días después en las riberas del San Juan, en Cadereyta, en China y hasta en el río Bravo, a la altura de Camargo, Tamaulipas”.

El área urbana inundada fue de doscientas hectáreas, de las cuales ciento ochenta y cuatro eran construcciones que resultaron completamente destruidas, además de caminos, puentes y servicios públicos.

Desde entonces, una de las prioridades de las autoridades fue la ejecución de las obras de defensa del río Santa Catarina, a fin de prevenir que las crecientes penetraran y perjudicaran la ciudad. Pese a lo apremiante del proyecto, su realización tardó cuarenta y tres años en realizarse exponiendo a Monterrey a nuevos y graves embates del río.

BEULAH
El huracán Beulah es considerado el fenómeno climático más fuerte de la temporada de huracanes en el Atlántico de 1967. Se generó en las Antillas Menores el 5 de septiembre de 1967; alcanzó rachas iniciales de 240 km/hr pero al tocar tierra se debilitó y se convirtió en tormenta tropical. En su paso por el Golfo de México, adquirió fuerza y se convirtió en huracán categoría 5, con velocidades de hasta 260 km/hr.

Entre el 20 y el 24 de septiembre el fenómeno pasó por Nuevo León, causando graves daños a municipios como Anáhuac, donde el poblado Los Rodríguez quedó devastado. En Monterrey, las precipitaciones causaron inundaciones y el nivel de agua subió hasta un metro, incluso en los lugares más altos de la ciudad, pero esta vez el río Santa Catarina permaneció dentro de su cauce.

GILBERTO
Fue uno de los cinco ciclones tropicales más intensos, devastadores y mortíferos registrados en el siglo XX en el océano Atlántico, en su momento se le consideró el huracán de la centuria al exceder muchos de los registros meteorológicos conocidos hasta entonces por su tamaño, presión atmosférica, precipitación, energía total y trayectoria.

Rebasó por mucho los valores de la categoría cinco en la escala Saffir-Simpson y el grado 8 del máximo de puntos en la Escala Internacional de Huracanes (EIH). Inició su trayecto en las Antillas Menores, cruzó el Caribe y el Golfo de México y culminó en Monterrey el viernes 16 de septiembre de 1988, dejando 300 víctimas mortales y daños por 10 mil millones de dólares.

Durante los años ochenta las invasiones de tierra y el flujo de migrantes a Monterrey se acentúo y el lecho del río Santa Catarina se convirtió en uno de los sitios elegidos para los asentamientos irregulares, por eso cuando se recibieron los primeros reportes acerca de la aproximación del huracán la mañana del 16 de septiembre, se montó un operativo de prevención en áreas de riesgo que incluyó la evacuación de los residentes de zonas bajas y de los cauces de ríos y arroyos.

Gilberto ingresó a Nuevo León por Linares, Montemorelos y Allende y se estrelló en la Sierra Madre Oriental, en los límites con Coahuila, la circulación de sus vientos interactuaron con la elevación del terreno, generando torrenciales precipitaciones la noche del viernes 16 de septiembre y la madrugada del sábado 17, provocando inundaciones masivas en la zona del altiplano de Nuevo León.

Las 10 pulgadas de lluvia recibidas en las montañas explican la violenta avenida en los afluentes del río Santa Catarina, con crecientes de cuatro mil metros cúbicos por segundo, que arrastraron todo a su paso. Las precipitaciones inhabilitaron las carreteras de Monterrey a Saltillo, Laredo, Monclova, Reynosa, Ciudad Victoria, y la vía férrea a México quedó obstruida. La ciudad quedó incomunicada.

ALEX
Tres días antes de la llegada del huracán Alex a Nuevo León, las autoridades y meteorólogos advertían de su peligrosidad, después de 38 horas continuas de lluvia, Monterrey y su área metropolitana quedaron devastados. Los expertos aseguran que la cortina Rompepicos, construida cinco años después del Gilberto, evitó que los daños fueran mayores.

La noche del miércoles 30 de junio de 2010 comenzó a llover de manera intermitente y se esperaba que así continuara, al día siguiente cuando Alex mostró su fuerza, dejando a su paso 15 víctimas mortales, cifra similar a la que arrojó el huracán Emily en 2005.

Si bien el huracán Alex fue menos intenso que Gilberto, el volumen de sus precipitaciones fue mucho mayor, por lo que provocó más destrucción. La Comisión Nacional del Agua documentó que se descargaron 616 milímetros de precipitación y en La Estanzuela dejó hasta 700, superando el promedio anual para Nuevo León de 600 milímetros por metro cuadrado.

Alex destruyó de la noche a la mañana del 1 de julio infraestructura urbana, casas, vehículos y dejó a 15800 familias damnificadas. Las pérdidas materiales fueron valuadas en 16 mil 896 millones de pesos, sólo en Nuevo León.

La corriente del río Santa Catarina provoca destrucción y muerte de manera cíclica, sin embargo el valor y la entereza de los nuevoleoneses aunada a la tecnología y el desarrollo económico de la entidad, han permitido superar las catástrofes, pero es necesario crear conciencia de que un adecuado desarrollo urbanístico que respete las cañadas y arroyos evitará la lamentable pérdida de vidas humanas y recursos materiales.


La historia de un río
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